29 de marzo del 2026 | Devoción Matutina para Adultos 2026 | Cree en Jesús y serás salvo

«Todo aquel que invoque el nombre del Señor, será salvo» (Romanos 10: 13).

A través de la historia ha habido siempre quienes consideran que tienen el privilegio de ser los escogidos de Dios. Las personas o pueblos que llegan a pensar que son los elegidos, incluso con privilegios para decidir quién puede y quién no puede pertenecer a ese pueblo o grupo, hasta llegan a creer que fuera de ese grupo nadie se puede salvar, ya que son los únicos dignos para administrar la salvación.
Las personas o pueblos del pasado lo creían así y las personas o grupos del presente también lo creen. En el tiempo de Pablo, el pueblo judío era uno de esos pueblos que se consideraban los escogidos. De hecho, la Biblia lo confirma: Dios mismo les dijo que serían su especial tesoro, un pueblo escogido, apartado para él; Dios tenía un plan para ellos en el mundo. Sin embargo, el pueblo judío se atribuyó ese privilegio, considerando a todos los demás escoria y llamándolos gentiles. No solo les era complicado para ellos aceptar una filosofía diferente en este asunto, sino que era realmente inimaginable. Era imposible admitir que otros pueblos fueran iguales que ellos.
Pablo, como judío, se atrevió a pensar diferente. Enfrentó a sus conciudadanos refutando su limitada visión como elegidos de Dios, refutó y demostró que Dios no tenía consentidos ni odiados, que todos podían acceder a la gracia de Cristo y ser salvos por su gracia. ¿Cómo? ¡Imposible! ¿Que un gentil tenga los mismos privilegios que yo? Aberrante. ¿Cómo se atreven a pensar eso? ¿Cómo se atreven a predicarlo?
Pablo fue objeto de golpes, calumnias, maltratos, cárcel, linchamientos y finalmente la muerte. El pensamiento cegado por el pecado no puede comprender la grandiosidad de la salvación ganada por Jesús para todos en la cruz. Es demasiado mezquino como para pensar que el Dios del amor ama a unos y odia a otros, que salva a unos y que condena a otros. La salvación de Dios no se puede encerrar en una mezquita, catedral, templo, salón, color, etnia, continente o cualquier otro modelo humano de distinción.
Cristo murió en la cruz universalmente, y universalmente su salvación llega a todos, traspasando fronteras, credos, razas o lenguas.
Estas son buenas noticias, una verdad ineludible que no depende de ningún ser humano, sino solo de Aquel que dijo: «El que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá» (Juan 11: 25). ¿Crees esto? Cristo te salva por encima de cualquier montaña de filosofías humanas, porque él es el Salvador. Todo es por su gracia.
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DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2026



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