29 de julio | Devocional: Exaltad a Jesús | El Pedro convertido, un subpastor

Y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos. Lucas 22:32.

Tres veces había negado Pedro abiertamente a su Señor, y tres veces Jesús obtuvo de él la seguridad de su amor y lealtad, haciendo penetrar en su corazón esta aguda pregunta, como una saeta armada de púas que penetrase en su herido corazón. Delante de los discípulos congregados, Jesús reveló la profundidad del arrepentimiento de Pedro, y demostró cuán cabalmente humillado se hallaba el discípulo una vez jactancioso.

Pedro era naturalmente audaz e impulsivo, y Satanás se había valido de estas características para vencerle. Precisamente antes de la caída de Pedro, Jesús le había dicho: “Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; mas yo he rogado por ti que tu fe no falte: y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos”. Lucas 22:31-32. Había llegado ese momento, y era evidente la transformación realizada en Pedro. Las preguntas tan apremiantes por las cuales el Señor le había probado, no habían arrancado una sola respuesta impetuosa o vanidosa; y a causa de su humillación y arrepentimiento, Pedro estaba mejor preparado que nunca antes para actuar como pastor del rebaño…

Antes de su caída, Pedro había tenido la costumbre de hablar inadvertidamente, bajo el impuldo del momento. Siempre estaba listo para corregir a los demás, para expresar su opinión, antes de tener una comprensión clara de sí mismo o de lo que tenía que decir. Pero el Pedro convertido era muy diferente. Conservaba su fervor anterior, pero la gracia de Cristo regía su celo. Ya no era impetuoso, confiado en sí mismo, ni vanidoso, sino sereno, dueño de sí y dócil. Podía entonces alimentar tanto a los corderos como a las ovejas del rebaño de Cristo.

La manera en que el Salvador trató a Pedro encerraba una lección para él y sus hermanos. Les enseñó a tratar al transgresor con paciencia, simpatía y amor perdonador. Aunque Pedro había negado a su Señor, el amor de Jesús hacia él no vaciló nunca. Un amor tal debía sentir el subpastor por las ovejas y los corderos confiados a su cuidado. Recordando su propia debilidad y fracaso, Pedro debía tratar con su rebaño tan tiernamente como Cristo le había tratado a él…

Jesús anduvo a solas con Pedro un rato, porque había algo que deseaba comunicarle a él solo. Antes de su muerte, Jesús le había dicho: “Donde yo voy, no me puedes ahora seguir; mas me seguirás después”. A esto Pedro había contestado: “Señor, ¿por qué no te puedo seguir ahora? mi alma pondré por ti”. Juan 13:36-37… Pedro había fracasado cuando vino la prueba, pero volvía a tener oportunidad de probar su amor hacia Cristo… Jesús dio entonces a conocer a Pedro la manera en que habría de morir. Hasta predijo que serían extendidas sus manos sobre la cruz… Estaba dispuesto a sufrir cualquier muerte por su Señor.—El Deseado de Todas las  Gentes, 752-754.

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DEVOCIONAL: EXALTAD A JESÚS

Elena G. de White

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