29 de enero 2019 | Devoción Matutina para Jóvenes | Creacionismo

Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas. Salmo 139:16.

Si el ADN de tus células pudiera ser desenrollado y extendido, alcanzaría la distancia de la Tierra a Júpiter, ida y vuelta.

Desenrollado, el ADN de una célula mide un metro. Tenemos cien billones de células, por eso nuestras medidas son asombrosas.

Tal vez el salmista no conocía estos datos, porque la Biblia no es un libro de ciencia, pero es un libro de verdades; por eso, siempre que la ciencia acierta coincide con la Biblia.

El salmista expresa su asombro ante su gestación, y prorrumpe en alabanzas a su Creador: “Tú formaste mis entrañas; tú me hiciste en el vientre de mi madre. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien. No fue encubierto de ti mi cuerpo, bien que en oculto fui formado, y entretejido en lo más profundo de la tierra. Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas” (Sal. 139:13-16).

Dios es admirable. Todo lo que nos rodea habla de su sabiduría. Aun el agnóstico, si libre de prejuicios contempla la naturaleza, reconocerá que tantas maravillas no pueden ser producto del azar. Hay un Creador.

Dios no solo creó a Adán y Eva, sino que aún sigue creando. Te creó a ti mediante la ley embriológica y te hizo crecer mediante la ley del desarrollo. Te ha dotado con un archivo genético que alcanzaría hasta Júpiter ida y vuelta. Creó tu propia sangre, la que es diferente a la de tu madre y la de tu padre.

Dios te ha creado original. Nunca antes hubo alguien como tú, y nunca lo habrá, aunque seas mellizo, trillizo o “multillizo” (esta es una palabra que yo inventé para dedicártela a ti). Y porque Dios te ha creado original, te da un trato personal. Para los hombres puedes ser un número, uno más entre la multitud, pero para Dios eres su hijo, y te ama y te protege como si no’ hubiera más criaturas inteligentes en el universo.

Llama a Dios tu Padre, y disfruta el privilegio de llamarte su hijo.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA JÓVENES 2019

VOLANDO ALTO – VALORES

Lecturas devocionales para Jóvenes 2019

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