29 de abril | Devocional: La maravillosa gracia de Dios | Hacer de nosotros pescadores de hombres

Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres. Mateo 4:19.

La gracia divina actúa en forma progresiva en el alma recientemente convertida. Otorga un aumento de gracia, la que es recibida no para ser oculta bajo un almud, sino para ser impartida, de tal modo que otros puedan beneficiarse. El que está verdaderamente convertido trabajará para salvar a los que se hallan en tinieblas.—El Evangelismo, 355.

Cuando tratéis de aconsejar o amonestar a cualquier alma en cuya vida haya sobrevenido una crisis, vuestras palabras tendrán únicamente el peso de la influencia que os han ganado vuestro propio ejemplo y espíritu. Debéis ser buenos antes que podáis obrar el bien. No podéis ejercer una influencia transformadora sobre otros hasta que vuestro propio corazón haya sido humillado, refinado y enternecido por la gracia de Cristo. Cuando se efectúe ese cambio en vosotros, os resultará natural vivir para beneficiar a otros, así como es natural para el rosal producir sus flores fragantes o para la vid, sus racimos morados.—El Discurso Maestro de Jesucristo, 104, 105.

Aquel cuyo corazón está lleno con la gracia de Dios y con amor a sus prójimos que perecen, hallará la oportunidad, no importa dónde esté colocado, de hablar una palabra en sazón a los cansados. Los cristianos han de trabajar por su Maestro con humildad y mansedumbre, aferrándose a su integridad en medio del ruido y bullicio de la vida.—Mensajes Selectos 1:104, 105.

Nos dejamos desalentar con demasiada facilidad respecto de los que no corresponden en el acto a los esfuerzos que hacemos por ellos. No debemos jamás dejar de trabajar por un alma mientras quede un rayo de esperanza. Las preciosas almas costaron al Redentor demasiados sacrificios para que queden abandonadas así al poder del tentador… Sin una mano que les ayude, muchos no lograrán jamás reponerse moralmente; pero mediante esfuerzos pacientes y constantes se los puede levantar. Necesitan palabras de ternura, benevolente consideración, ayuda positiva.—El Ministerio de Curación, 125, 126.

DEVOCIONAL

LA MARAVILLOSA GRACIA DE DIOS

Elena G. de White

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