28 de septiembre | Ser Semejante a Jesús | Elena G. de White | Consagrar el yo, y después buscar a las almas que perecen

Voz que clama en el desierto: Preparad camino a Jehová; enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios. Isaías 40:3.

¿Sienten el poder santificador de la verdad sagrada en el corazón, la vida y el carácter? ¿Tienen la seguridad de que Dios, por causa de su querido Hijo, ha perdonado sus pecados? ¿Están luchando para vivir con una conciencia libre de ofensa hacia Dios y la humanidad? ¿Ruegan a menudo a Dios en favor de sus amigos y vecinos? Si hicieron la paz con Dios, y colocaron todo en el altar, pueden ocuparse con provecho en el servicio de ganar almas.—The Church Officers’ Gazette, septiembre de 1914.
Al poner en práctica cualquier plan establecido para llevar a todos el conocimiento de la verdad presente, y de las maravillosas providencias relacionadas con el progreso de la causa, en primer lugar consagrémonos nosotros mismos plenamente a Aquel cuyo nombre deseamos exaltar. Oremos fervorosamente en beneficio de quienes deseamos visitar llevándolos con fe viviente, uno a uno, ante la presencia de Dios
El Señor conoce nuestros pensamientos y propósitos, ¡y con cuánta facilidad puede enternecernos! ¡Cómo su Espíritu, como un fuego, puede subyugar el corazón empedernido! ¡Cómo puede llenar el alma de amor y ternura! ¡Cómo puede darnos las gracias de su Espíritu Santo y capacitarnos para salir a trabajar por las almas!
El poder de la gracia subyugadora debe sentirse en toda la iglesia en esta época; y se sentirá si prestamos atención a los consejos de Cristo dados a sus seguidores. A medida que aprendamos a adornar la doctrina de Cristo nuestro Salvador, ciertamente veremos la salvación de Dios.
A todos los que están por encargarse de una tarea misionera especial, quiero decirles: “Sean diligentes en sus esfuerzos; vivan bajo la dirección del Espíritu Santo. Aumenten diariamente su experiencia cristiana. Que los que poseen aptitudes especiales trabajen por los que no creen, tanto en los lugares acomodados como en los lugares humildes. Busquen diligentemente a las almas que perecen. Piensen en el gran deseo que Cristo tiene de llevar a su redil nuevamente a los que se han descarriado”.
Busquen a las almas como quienes saben que han de rendir cuentas por ellas. Mediante la obra misionera que realicen en la iglesia y en el vecindario, hagan brillar su luz con rayos claros y definidos con el fin de que ninguna persona pueda levantarse en el juicio y decir: “¿Por qué no me hablaron acerca de la verdad? ¿Por qué no se preocuparon de mi alma?”—Consejos sobre Mayordomía Cristiana, 198, 199.

DEVOCIONAL ADVENTISTA
SER SEMEJANTE A JESÚS
Elena G. de White

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