28 de septiembre | La fe por la cual vivo | Elena G. de White | Una influencia que trasciende

Instruye al niño en su carrera; aun cuando fuere viejo no se apartará de ella. Proverbios 22:6.

“Los padres y las madres deben considerar que les incumbe guiar el afecto de los jóvenes, para que contraigan amistades con personas que sean compañías adecuadas…. Deben formar el carácter de sus hijos desde la más tierna infancia, de tal manera que sean puros y nobles y se sientan atraídos por lo bueno y verdadero….
El amor verdadero es un principio santo y elevado, por completo diferente en su carácter del amor despertado por el impulso, que muere de repente cuando es severamente probado. Mediante la fidelidad al deber en la casa paterna, los jóvenes deben prepararse para formar su propio hogar. Practiquen allí la abnegación propia, la amabilidad, la cortesía y la compasión del cristianismo. El amor se conservará vivo en el corazón, y los que salgan de tal hogar para ponerse al frente de su propia familia, sabrán aumentar la felicidad de la persona a quien hayan escogido por compañero o compañera de su vida.”—Historia de los Patriarcas y Profetas, 174.
“Padres y madres, debéis edificar en esta vida caracteres que os habiliten para preparar a vuestros hijos para la vida futura e inmortal, y que les ayuden también a ellos a formar caracteres tales que no os avergoncéis de verlos más tarde convertidos en padres y transmitiendo a sus propios hijos vuestras cualidades.”—Carta 75, 1898.
“Que los que piensen en casarse se fijen en cada sentimiento y en el desarrollo del carácter del ser humano con quien piensan unir su suerte.”—El Ministerio de Curación, 336.

DEVOCIONAL LA FE POR LA CUAL VIVO
Elena G. de White

COMPARTIR
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

DEJA UN COMENTARIO

Comentarios

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*