28 de febrero | Devocional: Una religión radiante | Se gozaba en servir

«Les he dicho esto para que tengan, mi alegría y así su alegría sea completa». Juan. 15: 11, NVI

EL GOZO DE NUESTRO Salvador se cifraba en elevar y redimir a los hombres y las mujeres caídos. Para lograr este fin, «Jesús, […] por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba» (Heb. 12: 2, NVI).— El camino a Cristo, cap. 9, pp. 112-113.
Cristo tuvo siempre presente el resultado de su misión. Su vida terrenal, tan llena de trabajo y abnegación, fue alegrada por la perspectiva de que no soportaría todas esas penurias en vano. Dando su vida por la humanidad, haría volver el mundo a su lealtad a Dios.— El Deseado de todas las gentes, cap. 46, p. 386.
El cumplimiento de la misión por la cual había dejado el cielo fortalecía al Salvador para su labor, y lo elevaba por encima de las necesidades de la humanidad. El ministrar a un alma que tenía hambre y sed de verdad le era más grato que el comer o beber. Era para él un consuelo, un refrigerio. La benevolencia era la vida de su alma.— Ibíd., cap. 19,p. 167.
El espíritu de amor y abnegación que manifiesta Cristo es el espíritu que llena los cielos, y es la misma esencia de su gloria. Es el espíritu que manifestarán los discípulos de Cristo en el cumplimiento de su misión.— El camino a Cristo, cap. 9, p. 114.
«Y si alguno quiere ser principal, que se haga servidor de todos. De la misma, manera que el Hijo del hombre no ha venido para ser servido, sino para servir y dar su vida en pago de la libertad de todos».
Mateo 20: 27-28, LPH

Mi reflexión personal
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UNA RELIGIÓN RADIANTE
Reflexiones diarias para una vida cristana feliz
Elena G. de White

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