27  de noviembre 2020 | Devoción Matutina para Jóvenes | Golda Meir

No permitas que nadie te subestime por ser joven. Sé un ejemplo para todos los creyentes en lo que dices, en la forma en que vives, en tu amor, tu fe y tu pureza. 1 Timoteo 4:12.

Hace ochenta años, las escuelas de los Estados Unidos no proveían los libros de texto. Cada alumno tenía que comprar los suyos. Para algunas familias esto era imposible.

-¡ No es justo! -decía Golda Meir, cuando apenas contaba con diez años de edad, al ver a sus amiguitos que la pasaban mal por falta de libros-, ¿Por qué se discrimina a los niños pobres?

-Estoy de acuerdo -le dijo su mejor amiga, Regina Hamburger- Si tuviera suficiente dinero, compraría libros para todos los niños que los necesitan.

Los ojos le brillaron a Golda.

-¡Tengo una buena idea! -dijo-, ¿Por qué no formamos un club y recabamos fondos para los niños necesitados?

-¡Es una idea maravillosa! -exclamó Regina.

-Pediremos a todos nuestros amigos de la escuela -continuó Golda- Lo podemos llamar la Sociedad Americana de Hermanas Menores. -¡Excelente! Ya quisiera empezar.

Los miembros del club decidieron celebrar una fiesta en el Salón Packen de Milwaukee. Juntaron de sus mensualidades y recolectaron entre sus vecinos hasta tener lo suficiente para imprimir un anuncio y alquilar el salón. Las muchachas organizaron un nutrido programa campestre de discursos, seguidos de algunos aperitivos.

El día de la “fiesta” el auditorio estaba abarrotado. Las niñas recitaron poesías y pronunciaron cálidos discursos explicando la necesidad de libros que tenían los niños pobres.

-¡Por favor, pongan las manos bien hondo en sus bolsillos y ayuden a los niños pobres de nuestra ciudad! -apelaba Golda Meir, con sus trenzas flotantes mientras movía la cabeza-. Son niños inteligentes. Merecen la misma oportunidad de obtener una buena educación. ¡No nos vayan a defraudar! ¡Contamos con ustedes!

Habían asistido al evento un reportero y un fotógrafo de cierto periódico. Al día siguiente, Golda Meir y su Sociedad Americana de Hermanas Menores estuvieron en primera plana.

“Debemos agradecer a Golda Meir, de diez años de edad, por sacudirnos a nosotros, los adultos, y despertarnos a la realidad respecto de la injusticia que sufren los niños pobres de la ciudad”, decía el periódico.

Gracias a Golda, los niños pobres de Milwaukee obtuvieron sus libros de texto. Durante muchos años continuó ayudando a los menos pudientes. Hasta que llegó a ser la primera ministra de Israel. Golda demostró que los jóvenes pueden marcar la diferencia.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA JÓVENES 2020



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