27 de mayo | Devocional: Exaltad a Jesús | Cristo es el centro de la ley

¿Luego por la fe invalidamos la ley? En ninguna manera, sino que confirmamos la ley. Romanos 3:31.

Los adventistas del séptimo día debieran destacarse entre todos los que profesan ser cristianos, en cuanto a levantar a Cristo ante el mundo. La proclamación del mensaje del tercer ángel exige la presentación de la verdad del sábado. Esta verdad, junto con las otras incluidas en el mensaje, ha de ser proclamada; pero el gran centro de atracción, Cristo Jesús, no debe ser dejado a un lado. Es en la cruz de Cristo donde la justicia y la paz se besan. El pecador debe ser inducido a mirar al Calvario; con la sencilla fe de un niñito, debe confiar en los méritos del Salvador, aceptar su justicia, creer en su misericordia.

Por medio del amor de Dios los tesoros de la gracia de Cristo han sido ofrecidos a la iglesia y al mundo. “De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. Juan 3:16. ¡Qué amor maravilloso, insondable, el que indujo a Cristo a morir por nosotros cuando éramos todavía pecadores! ¡Y qué pérdida sufre el alma que, comprendiendo las fuertes exigencias de la ley, deja de reconocer que donde abunda el pecado, sobreabunda la gracia de Cristo!

Cuando es presentada de la debida manera, la ley revela el amor de Dios. Pero no es extraño que los corazones no se enternezcan por la verdad cuando ella es presentada de una manera fría y sin vida; no es extraño que la fe vacile ante las promesas de Dios, cuando los predicadores y los obreros dejan de presentar a Jesús en su relación con la ley…

Que aquel que enseña la verdad dé a conocer al pecador lo que Dios es en realidad: un Padre que aguarda con anhelante amor para recibir al pródigo que vuelve, sin dirigirle acusaciones de ira, sino preparándole un festín de bienvenida para celebrar su regreso. ¡Ojalá aprendiésemos todos a ganar almas de la misma manera en que lo hacía el Señor!

Dios quiere apartar las mentes de la convicción lógica para atraerlas a una convicción más profunda, elevada, pura y gloriosa. Muchas veces, la lógica humana casi apagó la luz cuyos claros rayos Dios quería hacer resplandecer para convencer a los hombres de que el Señor de la naturaleza es digno de toda alabanza y gloria, porque es Creador de todas las cosas.—Obreros Evangélicos, 164-166.

Ensalzad a Jesús, los que enseñáis a las gentes, ensalzadlo en la predicación, en el canto y en la oración. Dedicad todas vuestras facultades a conducir las almas confusas, extraviadas y perdidas, al “Cordero de Dios”. Ensalzad al Salvador resucitado, y decid a cuantos escuchen: Venid a Aquel que “nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros”. Efesios 5:2. Sea la ciencia de la salvación el centro de cada sermón, el tema de todo canto. Derrámese en toda súplica… Revelad el camino de paz al afligido y abatido, y  manifestad la gracia y perfección del Salvador.—Obreros Evangélicos, 168.

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DEVOCIONAL

EXALTAD A JESÚS

Elena G. de White

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