27 de julio 2020 | Devoción Matutina para Adultos 2020 | Inteligencia

 

BUENA MEDICINA ES EL CORAZÓN ALEGRE

Lecturas devocionales para Adultos 2020

 

‘‘El temor de Jehová es el principio de la sabiduría; el conocimiento del Santísimo es la inteligencia” (Proverbios 9:10).

 

En su artículo “The Energies of Man” [Las energías del hombre], el famoso profesor de filosofía y psicología de la Universidad de Harvard, William James, afirmó en 1907 que “usamos solo una pequeña parte de nuestros recursos mentales y físicos”. Desde entonces, mucha gente piensa que solo empleamos el 10 % del cerebro en nuestro diario vivir, aunque esto no es más que un mito que la ciencia ha desmentido en reiteradas oportunidades. Lo cierto es que muchas funciones cognitivas pueden ser mejoradas y desarrolladas: la memoria, el lenguaje, la atención e inclusive la inteligencia. ¿La inteligencia? Sí, en la actualidad existen claras evidencias de que la gente puede aumentar su capacidad intelectual y su nivel de inteligencia. Pero ¿qué tipo de entrenamiento puede ayudar para su desarrollo?

Uno de los factores relacionados con el aumento de la inteligencia, es la meditación. Se estima que las personas que dedican habitualmente tiempo para la meditación muestran un incremento del rendimiento cognitivo, perciben menos el estrés y mejoran el bienestar general.

Las Sagradas Escrituras respaldan esta afirmación cuando, en palabras del rey David, pronuncian: “¡Cuánto amo yo tu Ley! ¡Todo el día es ella mi meditación!” (Sal. 119:97), pues “de tus mandamientos he adquirido inteligencia” (vers. 104). Sin embargo, así como se puede desarrollar la inteligencia, también se puede limitarla. Una de las maneras de restringirla es mediante aquello que adoramos, es decir, mediante aquello que ocupa nuestros más caros intereses y afectos. Los moradores de Babilonia reverenciaban ídolos e imágenes y se hacían cada vez más tontos: “Sequedad sobre sus aguas, y se secarán; porque es tierra de ídolos, y se entontecen con sus ídolos grotescos” (Jer. 50:38).

¿Has pensado cuál de las dos actividades caracterizan tu vida? ¿Dedicas tiempo para meditar en la Palabra de Dios y desarrollar de esa manera tu inteligencia o pasas frente a una pantalla todo el día? Es cierto que los ídolos de los caldeos no son los mismos de la actualidad; sin embargo, también es cierto que el ordenador, la televisión, el móvil y muchos otros aparatos electrónicos absorben la atención y consumen el tiempo de millones de jóvenes y adultos con temas triviales y sin provecho.

En otras palabras, si meditamos en Dios y sus mandamientos, podremos adquirir mayor inteligencia; pero si “adoramos” imágenes, terminaremos aturdidos.

¿Deseas que se incremente tu inteligencia? Recuerda que “el temor de Jehová es el principio de la sabiduría; el conocimiento del Santísimo es la inteligencia”.

 

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2020



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