27 de febrero | Devocional: Una religión radiante | Cristo se goza en revelarse a los humildes

«En aquel momento, Jesús, lleno de alegría por el Espíritu Santo, dijo: “Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has mostrado a los sencillos las cosas que escondiste de los sabios y entendidos. Sí, Padre, porque así lo has querido». Lucas 10: 21, DHH

LOS PERSONAJES ADMIRADOS por el mundo, los considerados eminentes eruditos, a pesar de que alardeaban de sus conocimientos, no podían comprender el carácter de Cristo. Lo juzgaban por la apariencia exterior, por su humildad como ser humano. En cambio, a los a los sencillos pescadores, así como a los publícanos, sí les había sido dado poder ver al Invisible. Aun los discípulos no podían comprender todo lo que Jesús deseaba revelarles; pero a veces, cuando se entregaban al poder del Espíritu Santo, se iluminaban sus mentes. Comprendían que el Dios poderoso, revestido de humanidad, estaba entre ellos. Jesús se regocijó porque, aunque los sabios y prudentes no tenían este conocimiento, había sido revelado a aquellos hombres humildes.
A menudo, mientras Jesús presentaba las Escrituras del Antiguo Testamento, y mostraba como se aplicaban a él y a su obra de expiación, sus discípulos habían sido despertados por su Espíritu y elevados a una atmósfera celestial. Entonces alcanzaban una comprensión más clara de las verdades espirituales presentadas por los profetas que los autores que las escribieron. A partir de ahí eran capaces de entender las Escrituras del Antiguo Testamento, no según las interpretaciones de los escribas y fariseos, no como afirmaciones de sabios de antaño, sino como una nueva revelación de Dios. Veían a Aquel «a quien el mundo no puede aceptar porque no lo ve ni lo conoce. Pero ustedes sí lo conocen, porque vive con ustedes y estará en ustedes» 0uan 14: 17, NVI).— El Deseado de todas las gentes, cap. 53, pp. 466-467, adaptado.

Mi reflexión personal
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UNA RELIGIÓN RADIANTE
Reflexiones diarias para una vida cristana feliz
Elena G. de White

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