27 de agosto | Devocional: Dios nos cuida | Unión con Cristo

Vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne. Romanos 13:14.

Dios emplea diversos instrumentos para salvar a los hombres. Les habla por medio de su Palabra y de sus ministros, y por medio de su Espíritu les envía mensajes de amonestación, reprensión e instrucción. Estos medios tienen como propósito iluminar el entendimiento de la gente, para revelarle su deber y sus pecados, y las bendiciones que pueden recibir; para despertar en ellos una sensación de necesidad espiritual a fin de que puedan ir a Cristo y encontrar en él la gracia que necesitan…

Todo individuo, por decisión propia, se aparta de Cristo al no albergar su Espíritu y seguir su ejemplo, o entra en una unión personal con Cristo por la renuncia propia, la fe y la obediencia. Cada uno de nosotros debe elegir por sí mismo a Cristo, puesto que él nos eligió primero. Esta unión con Cristo debe ser realizada por aquellos que están naturalmente enemistados con él. Es ésta una relación de total dependencia, en la que debe entrar un corazón orgulloso. Es una obra minuciosa y muchos de los que profesan ser seguidores de Cristo no saben nada de ella. Nominalmente aceptan al Salvador, pero no como el único gobernante de sus corazones…

Renunciar a su propia voluntad, tal vez a los objetos preferidos de afecto y empeño, requiere un esfuerzo, y muchos vacilan, abandonan y retroceden. Pero esta batalla debe ser librada por cada corazón verdaderamente convertido. Debemos luchar con las tentaciones externas e internas. Debemos obtener la victoria sobre el yo, crucificando los afectos y las concupiscencias; y entonces comienza la unión del alma con Cristo… Después que esta unión se ha producido, se la puede conservar sólo mediante esfuerzo permanente, ferviente y penoso. Cristo ejerce su poder para preservar y guardar este sagrado vínculo, y el pecador dependiente e indefenso debe hacer su parte con incansable energía, o en caso contrario, Satanás, mediante su poder cruel y astuto, lo separará de Cristo…

Vuestro nacimiento, vuestra reputación, vuestra riqueza, vuestros talentos, vuestras virtudes, vuestra piedad, vuestra filantropía,… no formarán un lazo de unidad entre vuestra alma y Cristo. Vuestra conexión con la iglesia… no será de alguna consecuencia a menos que creáis en Cristo. No basta creer acerca de él. Debéis creer en él. Debéis descansar plenamente en su gracia salvadora.

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DEVOCIONAL: DIOS NOS CUIDA

Elena G. de White

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