26 de septiembre | Devocional: Alza tus ojos | Preparación para la lluvia tardía

Pedid a Jehová lluvia en la estación tardía. Jehová hará relámpagos, y os dará lluvia abundante, y hierba verde en el campo de cada uno. Zacarías 10:1.

Si ustedes son fieles a Dios, el yo será crucificado, morirá, y Cristo Jesús vivirá en nosotros, y El será la esperanza de nuestra vocación; representaremos a Jesucristo ante el mundo. Indaguen sinceramente: ¿Soy yo un cristiano? Si lo soy, estoy mirando hacia Jesús, el Autor y Consumador de mi fe. En El se centran mis esperanzas de vida eterna…

Todo lo que debemos hacer es mantener limpio el recipiente y ponerlo hacia arriba, listo para recibir la lluvia celestial, y perseverar en oración: “Haz que la lluvia tardía llene mi vasija. Que la luz del ángel glorioso que se une con el tercer ángel brille en mí; dame una parte en la obra; déjame proclamar el mensaje; permíteme ser el colaborador de Jesucristo”. Así, buscando a Dios, permítanme decirles que El está permanentemente preparándolos, dándoles su gracia.

No necesitan preocuparse. No necesitan estar pensando que llegará un momento especial cuando serán crucificados. El tiempo de serlo es justamente ahora. Cada día, cada hora el yo ha de morir; ha de ser crucificado; y entonces, cuando llegue el momento y sobrevenga la prueba en serio al pueblo de Dios, los brazos eternos los rodearán. Los ángeles del Señor forman un muro de fuego en torno de ustedes y los liberan.

La total crucifixión del yo no servirá de nada entonces. Debe [realizarse] antes que el destino de las almas sea decidido. Ahora es el tiempo de crucificar el yo; cuando hay una tarea que efectuar; cuando todavía podemos hacer uso de cada talento que nos ha sido confiado. Ahora hemos de vaciar el recipiente y purificarlo totalmente de sus impurezas. Ahora hemos de ser hechos santos para con Dios. Esta es nuestra obra, éste es el momento preciso. No deben esperar que llegue un tiempo especial para realizar la maravillosa tarea que debe hacerse; el tiempo es hoy. Yo me rindo al Señor hoy…

¿Están ustedes listos para entregarse ahora? Deben abandonar el pecado en cuanto lo ven… No se pongan un margen para ir venciéndolo por etapas, ni abandonarlo de a poco. Ahora, mientras oigan el llamado de hoy, presten atención a la invitación y no endurezcan sus corazones.

Oh, alma mía, ¿por qué no abandonar hoy lo abominable? El pecado crucificó a mi Señor. ¿Por qué no apartarse de él con repugnancia? ¿Por qué no amar las cosas que Cristo amó y odiar las que El odió? El hizo una provisión lo suficientemente amplia como para que ustedes puedan, por medio de El, ser más, sí, más que vencedores.— Manuscrito 35, del 26 de septiembre de 1891, “Se necesita la obra y el bautismo del Espíritu Santo”.* ========================

DEVOCIONAL: ALZA TUS OJOS

Elena G. de White

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