26 de septiembre 2020 | Devoción Matutina para Adultos 2020 | ¿Quién soy yo?

 

BUENA MEDICINA ES EL CORAZÓN ALEGRE

Lecturas devocionales para Adultos 2020

 

“Amados, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser” (1 Juan 3:2).

¿Quién soy yo? Es una pregunta que está constantemente presente en la mente de las personas y que una y otra vez tratamos de responder durante el transcurso de la vida. La necesidad de responderla es “tan vital e imperativa, que el hombre no podría estar sano si no encontrara algún modo de satisfacerla” (dice Erich Fromm en su libro Psicoanálisis de la sociedad contemporánea). No importa cuántas veces la hayamos respondido, esta pregunta volverá a surgir con mayor o menor fuerza en distintas situaciones, generando distintos grados de ansiedad. La respuesta que le demos tiene una importancia trascendental porque se relaciona con nuestra identidad, la que influye poderosamente sobre nuestros pensamientos, sentimientos y acciones, es decir, sobre nuestra personalidad.

¿De qué manera influye la identidad sobre la personalidad? Pues bien, imagina que a la pregunta ¿quién soy yo? Un niño responde: “Soy un burro” (¡al menos eso es lo que ha escuchado repetidamente de sus compañeros!). Pues bien, con tal de ser coherente con su identidad, se comportará de acuerdo con lo que cree que es. Lamentablemente, los niños son demasiado crédulos de lo que otros dicen acerca de ellos y aceptarán cualquier cosa que se les diga. Por eso, a veces prefieren ser alguien “malo” antes que no ser nadie. Por el contrario, un niño al que se le dice: “Eres importante”, “eres valioso”, “eres tan colaborador”, asumirá dichas características como lo que él es (identidad) y actuará posteriormente de manera consecuente.

Así también, muchos reprenden equivocadamente a otros, atribuyendo los errores a aspectos de la personalidad. Es muy distinto decir: “Eres un tonto”, que decir “eso que has hecho es una tontería”. En el primer caso, la identidad se ve afectada; en el segundo, lo que se señala es un hecho o una acción. Muchos tienen ideas semejantes sobre su propia identidad cuando expresan: “Soy obeso”, “soy depresivo”, “soy drogadicto” o “soy homosexual”, mientras que en el peor de los casos debieran decir: “Tengo obesidad”, “tengo depresión”, “sufro una adicción” o “tengo una tendencia homosexual”. Algo que se tiene puede dejar de tenerse algún día, mientras que algo que somos nos acompañará hasta el fin.

¿Has respondido adecuadamente la pregunta inicial? No necesitas buscar una respuesta mirando lo que sientes o cómo te has comportado anteriormente para saber quién eres. Ni siquiera atendiendo lo que dicen los demás acerca de ti. La Biblia dice que “somos hijos de Dios” (1 Juan 3:2), pues entonces ¡vivamos a la altura de Hijos del Rey celestial!

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2020



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