26 de mayo | Devocional: Exaltad a Jesús | Los resultados de la obediencia a las leyes físicas

 

Estos, pues, son los mandamientos, estatutos y decretos que Jehová vuestro Dios mandó que os enseñase, para que los pongáis por obra en la tierra a la cual pasáis vosotros para tomarla; para que temas a Jehová tu Dios, guardando todos sus estatutos y sus mandamientos que yo te mando, tú, tu hijo, y el hijo de tu hijo, todos los días de tu vida, para que tus días sean prolongados. Deuteronomio 6:1-2.

Se nos enseña en este pasaje que la obediencia a los requerimientos de Dios coloca al obediente bajo las leyes que controlan el ser físico. Los que quieren preservar su salud deben subyugar todos los apetitos y las pasiones. No deben dar rienda suelta a las pasiones concupiscentes ni al apetito desenfrenado, pues han de estar bajo el control de Dios, y sus facultades físicas, mentales y morales han de ser tan sabiamente empleadas como para que el mecanismo del cuerpo permanezca funcionando bien.

Salud, vida y felicidad son el resultado de la obediencia a las leyes físicas que gobiernan nuestro cuerpo. Si nuestra voluntad y nuestro proceder están de acuerdo con la voluntad y el proceder de Dios, si hacemos lo que agrada a nuestro Creador, él mantendrá en buenas condiciones el organismo humano y restaurará las facultades morales, mentales y físicas a fin de poder obrar mediante nosotros para su gloria. Su poder restaurador constantemente se manifiesta en nuestro cuerpo. Si cooperamos con él en esa obra, los resultados seguros son salud y felicidad, paz y utilidad.—Comentario Bíblico Adventista 1:1132.

“Y nos mandó Jehová que cumplamos todos estos estatutos, y que temamos a Jehová nuestro Dios, para que nos vaya bien todos los días, y para que nos conserve la vida, como hasta hoy”. Deuteronomio 6:24. El temor que aquí se menciona no es un miedo servil, sino un temor piadoso.

Dios le dio estas leyes a Israel con el fin de mantenerlos felices y saludables. Si no hubiera existido un Satanás que los tentara, estas instrucciones especiales no habrían sido necesarias; pero a menos que el pueblo tuviera algo que los guiara, con seguridad serían descarriados por las estratagemas engañosas del enemigo de la justicia. Su única seguridad se encontraría en obedecer diligentemente la palabra del Señor.

Los padres que desean educar a sus hijos correctamente deberían seguir las instrucciones dadas en estos pasajes, y no permitir a sus pequeñuelos que hagan nada en detrimento de los mandamientos de Dios que han sido dados con tanta claridad. Que los padres y las madres enseñen fielmente estos preceptos a sus hijos, y que impresionen sobre sus mentes tiernas el hecho de que hay vida, salud y felicidad en la obediencia…

Cuando tratamos de obtener un conocimiento de las leyes divinas, nunca debemos perder de vista el gran objetivo de hacerlo para familiarizarnos con su voluntad con el propósito de obedecerle.—Manuscrito 151, 1901.

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DEVOCIONAL

EXALTAD A JESÚS

Elena G. de White



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