26 de marzo del 2026 | Devoción Matutina para Adultos 2026 | Ninguna condenación hay si estás en Cristo

«Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu» (Romanos 8: 1).

A diferencia del capítulo siete de Romanos, el capítulo ocho abre con una declaración esperanzadora. La división de la Biblia en capítulos y versículos fue muy posterior a su escritura, lo que quiere decir que en realidad el capítulo ocho es sencillamente la continuación de lo que el apóstol Pablo dice en el capítulo siete; no se trata de dos temas separados, sino de la continuación de su razonamiento del capítulo siete.
Pablo habla en el capítulo siete de su desesperanza al ver su condición natural pecaminosa y se da cuenta de que, como ser humano, es imposible agradar a Dios.
No hay poder sobre la tierra que pueda hacer que él sea capaz de cumplir con los requerimientos de obedecer la santa ley de Dios. Como consecuencia, se siente perdido al punto de que exclama: «¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?» (Romanos 7: 24).
Sin embargo, el corazón del apóstol se regocija al saber que no está perdido. El primer versículo del capítulo ocho empieza así: «Ninguna condenación hay para los que están en Cristo». ¡Ninguna condenación! ¿No es mucho pedir? ¿Puede una persona pecadora, vil y despreciable llegar a ser perdonada por Dios sin escrúpulos? La respuesta sencilla es «sí», aunque parezca increíble.
Jesús pone su vida, su muerte y su carácter a tu favor. Aunque seas culpable de muerte, él ya murió por ti; aunque tu vida sea un desastre, él ya vivió por ti; aunque tus actos sean una abominación, su carácter reemplaza el tuyo. A todo esto se le llama redención. Hablaré en otro momento de la santificación, pero la redención lo ganó todo para el ser humano. A muchos les cuesta trabajo aceptar esto porque sencillamente no lo pueden creer, en especial cuando miran a su entorno. En la sociedad, muchos quisieran, al mirar la maldad que surge de los actos despreciables que cometen, ver a los perversos pudrirse en la cárcel, o bien, verlos ejecutados por condena y nunca más saber de ellos.
Pero Jesús no piensa igual, porque murió por todos, aun por aquellos que según el juicio moral no merecen vivir. La oportunidad es para todos. El Señor está deseando que cada persona llegue a la misma conclusión al conocerlo a él: «Ninguna condenación hay para los que están en Cristo» ni ninguna condenación hay para los que lo han aceptado como su Salvador, porque todo es por su gracia.
========================
DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2026



(1822)

DEJA UN COMENTARIO

Comentarios

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*