26 de junio 2022 | Devoción Matutina para Damas 2022 | Latencia

«Prométanme, oh mujeres de Jerusalén, por las gacelas y los ciervos salvajes, que no despertarán al amor hasta que llegue el momento apropiado» (Cant. 2:7, NTV).

Cada final es un nuevo comienzo. Con la primavera termina el invierno y con el verano la primavera. Los comienzos y finales se funden continuamente, como olas del mar. Aunque sabemos que el cambio es la única constante, nos cuesta aceptarlo. Darle la bienvenida al cambio es difícil porque implica esperar y ceder el control. Generalmente, hay un tiempo de espera entre un final y un nuevo comienzo. Hay una pausa, puntos suspensivos, un gran vacío lleno de incertidumbre. Aunque este período puede generar temor y ansiedad, recordemos que no es tiempo perdido. La pausa entre un final y un nuevo comienzo es como la fase de latencia de las semillas.
Las semillas saben cuándo crecer. Ellas esperan, como la Bella durmiente, hasta que reciben un beso triple: agua, temperatura adecuada y suficiente luz. Humildes y pacientes, las semillas pueden esperar más de cincuenta años, hasta que las condiciones estén dadas, para abrirse paso en la tierra. Las semillas siguen vivas mientras esperan. No han muerto. No han sido sepultadas, sino plantadas. Dentro de cada una de ellas yace un bosque, una chispa de vida, un oasis que espera ser despertado en el momento adecuado. Como las semillas, entre un final y un nuevo comienzo podemos experimentar oscuridad y latencia. Recordemos, sin embargo, que esta no es la oscuridad de la tumba, sino la del útero. Fuimos plantadas, no sepultadas.
En su libro Sabbath [Sábado], Wayne Muller describe la importancia de este período de espera e incertidumbre: «La latencia optimiza la fuerza y resistencia de la semilla, y la vuelve menos susceptible a los cambios climáticos extremos. […] Este ritmo está diseñado no para producir una ganancia rápida a corto plazo, sino una cosecha abundante para la eternidad». La pausa entre un final y un nuevo comienzo no es tiempo perdido, es tiempo invertido en crecer bien.
Si un capítulo de tu vida está terminado, permítete un momento para respirar, reflexionar y esperar. Toda composición musical necesita pausas y silencios. Confía en que, al momento indicado, el gran Director moverá la batuta y tu vida estará llena de música una vez más.

Cuando me encuentre en un período de latencia, entre un final y un nuevo comienzo, Señor, ayúdame a descansar en ti. En lugar de resentir la espera, ayúdame a darle la bienvenida a esta etapa, que también es necesaria e importante. Confío en que, en el momento correcto, despertarás nuevos sueños y oportunidades para mi vida. Amén.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2022



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