26 de abril | Devocional: Exaltad a Jesús | Nuestra única salvaguardia en la prueba y la tentación

Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino. Salmos 119:105.

Dios nos ha dado su Palabra para que sea una lámpara para nuestros pies y una luz en nuestro camino. Sus enseñanzas ejercen una influencia vital sobre nuestra prosperidad en todos los órdenes de la vida. Aun en nuestros asuntos temporales constituirá una guía más sabia que cualquier otro consejero. Su instrucción divina es el único camino al éxito. No hay ninguna posición social ni fase alguna de la experiencia humana para las cuales el estudio de la Biblia no signifique una preparación esencial.

La Biblia es la gran norma para el bien y el mal, y define claramente el pecado y la santidad. Sus principios vitales, que corren por nuestras vidas como hebras doradas, son nuestra única salvaguardia en las pruebas y la tentación.

La Biblia es un mapa que nos muestra los indicadores de la verdad. Los que la conocen estarán capacitados para transitar con certeza por los caminos del deber, dondequiera que se los llame.

La Biblia contiene un sistema sencillo y completo de teología y filosofía. Es el libro que nos hace sabios para salvación. Nos indica cómo alcanzar las moradas de felicidad eterna. Nos habla del amor de Dios revelado en el plan de la redención, e imparte el conocimiento esencial para todos: el conocimiento de Cristo. El es el Enviado de Dios; es el Autor de nuestra salvación. Pero si no fuera por la Palabra de Dios, no tendríamos ningún conocimiento acerca de que una persona llamada el Señor Jesús jamás visitara nuestro mundo, ni tampoco ningún conocimiento de su divinidad, como lo indica su existencia previa con el Padre.

La Biblia no fue escrita únicamente para el erudito; por el contrario, fue ideada para la gente común. Las grandes verdades necesarias para nuestra salvación se presentan tan claras como el mediodía, y nadie podrá confundir el camino y perder su rumbo excepto los que sigan su propio juicio en lugar de la voluntad de Dios claramente revelada.

La Palabra de Dios señala cada mal rasgo de carácter, y moldea todo el ser humano, interna y externamente, abatiendo su orgullo y exaltación propia, enseñándole a traer el espíritu de Cristo a los más pequeños deberes de la vida, como también a los mayores. Le muestra cómo ser constante en su fidelidad a la justicia y la pureza, y al mismo tiempo cómo ser bondadoso y compasivo.

La apreciación de la Biblia crece con su estudio. No importa hacia dónde se vuelva el estudiante, encontrará una demostración de la sabiduría infinita y el amor de Dios. Para el que está verdaderamente convertido, la Palabra de Dios es el gozo y la consolación de la vida. El Espíritu de Dios le habla y su corazón se vuelve como un jardín bien regado.—The Signs of the Times, 25 de junio de 1902.

El corazón aprovisionado con las preciosas verdades de la Palabra de Dios se ve fortalecido contra las tentaciones de Satanás, y contra pensamientos impuros y acciones impías.—The Youth’s Instructor, 28 de julio de 1892.

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DEVOCIONAL

EXALTAD A JESÚS

Elena G. de White

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