25 de Octubre | Una religión radiante | Elena G. de White | La alegría después de la ascensión

«Aconteció que, mientras los bendecía, se separó de ellos y fue llevado arriba al cielo. Ellos, después de haberlo adorado, volvieron a Jerusalén con gran gozo». Lucas 24: 51-52

CRISTO HABIA ASCENDIDO AL CIELO en forma humana. Los discípulos habían contemplado la nube que lo recibió. El mismo Jesús que había andado, hablado y orado con ellos; que había partido el pan con ellos; que había estado con ellos en sus barcas sobre el lago; y que ese mismo día había subido con ellos hasta la cumbre del Monte de los Olivos, había ido a participar del trono de su Padre. Y los ángeles les habían asegurado que este mismo Jesús a quien habían visto subir al cielo, vendría otra vez como había ascendido. […]
Cuando los discípulos volvieron a Jerusalén, la gente los miraba con asombro. Después del enjuiciamiento y la crucifixión de Cristo, todo el mundo suponía que iban a estar todos ellos abatidos y avergonzados. Los enemigos de los discípulos de Jesús esperaban ver en sus rostros una expresión de pesadumbre y derrota. En vez de eso, lo que manifestaban era alegría y triunfo. Sus miradas brillaban con una felicidad que no era terrenal. No lloraban por sus esperanzas frustradas; sino que estaban llenos de alabanza y agradecimiento a Dios. Con regocijo, contaban la maravillosa historia de la. resurrección de Cristo y su ascensión al cielo, y muchos aceptaban su testimonio.— El Deseado de todas las gentes, cap. 87, pp. 787-788.
«Entonces regresaron a Jerusalén desde el monte llamado de los Olivos, situado aproximadamente a un kilómetro de la ciudad. Cuando llegaron, subieron al lugar donde se alojaban. […] Todos, en un mismo espíritu, se dedicaban a la oración, junto con las mujeres y con los hermanos de Jesús y su madre María». Hechos 1: 12-14, NVI

Mi reflexión personal
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DEVOCIONAL ADVENTISTA
UNA RELIGIÓN RADIANTE
Reflexiones diarias para una vida cristiana feliz
Elena G. de White

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