25 de noviembre | La fe por la cual vivo | Elena G. de White | El fuerte pregón del tercer ángel

Y después de estas cosas vi otro ángel descender del cielo teniendo grande potencia; y la tierra fue alumbrada de su gloria. Apocalipsis 18:1.

“El ángel fue investido de grande poder y gloria y mientras descendía, la tierra se iluminó de su gloria. La luz que rodeaba a este ángel penetró en todas partes mientras él clamaba con una voz fuerte y poderosa: ‘Caída es, caída es la grande Babilonia, y es hecha habitación de demonios, y guarida de todo espíritu inmundo, y albergue de todas aves sucias y aborrecibles.’ Apocalipsis 18:2. Se repite el mensaje de la caída de Babilonia dado por el segundo ángel añadiendo la mención de las corrupciones que habían entrado en las iglesias desde 1844. La obra de este ángel aparece en el momento preciso para unirse en la última obra del mensaje del tercer ángel proclamado en alta voz. De esta manera el pueblo de Dios se prepara para resistir en la hora de tentación que pronto habrán de afrontar. Vi que una gran luz descansaba sobre ellos y que se unían para proclamar valerosamente el mensaje del tercer ángel.

“Fueron enviados ángeles del cielo para secundar a este ángel poderoso y oí voces que parecían resonar por todas partes diciendo: ‘Salid de ella pueblo mío.’ … La gloria de Dios descendió sobre los santos que esperaban con paciencia y todos intrépidamente dieron la última solemne amonestación que proclamaba la caída de Babilonia y llamaba al pueblo de Dios a salir de ella para escapar de su terrible destrucción….

“El mensaje del tercer ángel debía realizar su obra; todos debían ser probados en él y los santificados serían llamados a salir de las  distintas agrupaciones religiosas.”—Early Writings, 277, 278.

DEVOCIONAL LA FE POR LA CUAL VIVO

Elena G. de White

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