25 de mayo | Devocional: Conflicto y Valor | Hallado falto

1 Samuel 13:1-16.

Y cuando él acababa de ofrecer el holocausto, he aquí Samuel que venía; y Saúl salió a recibirle, para saludarle. 1 Samuel 13:10.

Dios había ordenado que sólo los que habían sido consagrados para el servicio divino podían presentarle los sacrificios. Pero Saúl mandó: “Traedme holocaustos y sacrificios pacíficos”, y así como estaba, equipado con su armadura y sus armas de guerra, se acercó al altar y ofreció el sacrificio delante de Dios… Si Saúl hubiera cumplido las condiciones bajo las cuales se prometió la ayuda divina, el Señor habría librado maravillosamente a Israel mediante los pocos que permanecieran fieles al rey. Pero Saúl estaba tan satisfecho de sí mismo y de su obra, que fue al encuentro del profeta como quien merecía alabanza y no desaprobación. —Historia de los Patriarcas y Profetas, 671, 672.

Saúl trató de justificar su propia conducta y culpó al profeta, en vez de condenarse a sí mismo. Hoy hay muchos que siguen una conducta similar. Como Saúl, están ciegos ante sus errores. Cuando el Señor quiere corregirlos, reciben el reproche como un insulto y encuentran fallas en el que trae el mensaje divino.

Si Saúl hubiese estado ansioso de ver y confesar su error, esta amarga experiencia hubiera sido una salvaguardia para el futuro. Hubiera evitado las faltas que posteriormente atrajeron la reprobación divina. Pero como le parecía que se lo estaba condenando injustamente, con toda seguridad estaría dispuesto a cometer otra vez el mismo pecado.

El Señor quiere que su pueblo, bajo todas las circunstancias, manifieste una confianza absoluta en él. Aunque no podamos siempre comprender las formas de actuar de su providencia, debiéramos esperar con paciencia y humildad hasta que él vea conveniente aclarárnoslas. —The S.D.A. Bible Commentary 2:1014, 1015.

La transgresión de Saúl mostró que era indigno de que se le confiaran responsabilidades sagradas… Si hubiera soportado pacientemente la prueba divina, se le hubiera confirmado la corona a él y a su casa. De hecho, precisamente para eso Samuel había venido a Gilgal. Pero Saúl había sido pesado en la balanza y hallado falto. Debía ser quitado para dejar el lugar a alguien que considerara como sagrados el honor y la autoridad divinos. —Ibid. 1015.

DEVOCIONAL: CONFLICTO Y VALOR

Elena G. de White



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Devocional

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