25 de junio | Devocional: Dios nos cuida | Nuestra misión en el mundo

Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo. Juan 17:18.

La separación del mundo, en obediencia a la orden divina, ¿nos inhabilitará para la obra que el Señor nos ha dejado? ¿Nos estorbará de hacer el bien en nuestro derredor? No. Cuanto más firme sea nuestro asidero en el cielo, tanto mayor será nuestro poder para ser útiles. Debemos estudiar el Modelo, para que el espíritu que habitó en Cristo pueda morar en nosotros. Al Salvador no se lo halló entre los eminentes y honorables del mundo. No empleó su tiempo entre los que buscaban su propia comodidad y deleite. Trabajó para ayudar a los que necesitaban ayuda, para salvar a los perdidos y a los que perecían, para levantar a los caídos, para romper el yugo de opresión de los que estaban en cautiverio, para sanar a los afligidos y hablar palabras de simpatía y consolación

a los angustiados y tristes. Se nos pide que sigamos este ejemplo. Cuanto más participemos del espíritu de Cristo, tanto más buscaremos hacer por nuestros semejantes. Bendeciremos al necesitado y confortaremos al afligido…

El tiempo de gracia está por finalizar… El enemigo está jugando el juego de la vida por cada alma. Trabaja para quitar de nosotros todo lo que sea de naturaleza espiritual, y en lugar de las gracias preciosas de Cristo, desea amontonar en nuestros corazones los rasgos malignos de la naturaleza carnal: el odio, las críticas, los celos, el amor al mundo, el apego al yo, el amor a los placeres y la soberbia de la vida. Necesitamos fortalecernos contra el enemigo que se aproxima, que obra con toda clase de engaño de iniquidad para los que se pierden; porque, a no ser que velemos en oración, estos males entrarán en el corazón y desarraigarán todo lo que es bueno.

¡Cuán grande es la responsabilidad depositada sobre los discípulos de Cristo! ¡Cuán imperativo el deber de reflejar la luz del cielo sobre un mundo envuelto en tinieblas! Cuanto más cerrada sea la oscuridad circundante, tanto más potentedebiera ser la luz de la fe y el ejemplo cristianos.

*Año bíblico: Salmos 62-67.

DEVOCIONAL DIOS NOS CUIDA

Elena G. de White

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