25 de febrero | Devocional: Maranata: El Señor viene | La última campaña de Satanás

Hijitos, ya es el último tiempo; y según vosotros oísteis que el anticristo viene, así ahora han surgido muchos anticristos; por esto conocemos que es el último tiempo. 1 Juan 2:18.

El enemigo se está preparando para su última campaña contra la iglesia. Está de tal manera oculto de la vista que para muchos es difícil creer [66] que existe, y mucho menos pueden ser convencidos de su asombrosa actividad y poder…
El hombre es cautivo de Satanás, y está naturalmente inclinado a seguir sus sugestiones y cumplir sus órdenes. No tiene en sí mismo poder para oponer resistencia eficaz al mal. Únicamente en la medida en que Cristo more en él por la fe viva, influyendo en sus deseos e impartiéndole fuerza de lo alto, puede el hombre atreverse a arrostrar a un enemigo tan terrible. Todo otro medio de defensa es completamente vano. Únicamente por Cristo es limitado el poder de Satanás. Esta es una verdad portentosa que todos debieran entender. Satanás está ocupado en todo momento, yendo de aquí para allá en la tierra, buscando a quien devorar. Pero la ferviente oración de fe frustrará sus esfuerzos más arduos…
Satanás espera envolver al pueblo remanente de Dios en la ruina general que está por sobrevenir a la tierra. A medida que la venida de Cristo se acerque, será más resuelto y decidido en sus esfuerzos para vencerlo. Se levantarán hombres y mujeres, profesando tener alguna nueva luz o alguna nueva revelación que tenderá a conmover la fe en los antiguos hitos. Sus doctrinas no soportarán la prueba de la Palabra de Dios, pero habrá almas que serán engañadas. Harán circular falsos informes, y algunos serán prendidos en esta trampa…—Joyas de los Testimonios 2:105-107.
Hay quienes no poseen firmeza de carácter. Son como una bola de masilla que se puede amoldar en cualquier forma. No poseen una configuración y consistencia definida, y no son de ningún uso práctico en el mundo. Esta debilidad, esta indecisión e ineficiencia, tiene que ser vencida. El carácter cristiano es indómito y no puede ser amoldado o vencido por circunstancias adversas. Las personas deben tener firmeza moral y una integridad incapaz de ser adulada, sobornada o intimidada.—Testimonies for the Church 5:276, 277

DEVOCIONAL MARANATA: EL SEÑOR VIENE
Elena G. de White

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