25 de febrero | Devocional: La maravillosa gracia de Dios | Mayordomo de tus fuerzas

Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Marcos 12:30.

A cada hombre se le encomiendan dones individuales, talentos definidos. Algunos consideran que estos talentos están limitados a ciertos hombres poseedores de capacidades mentales superiores y de genio. Pero Dios no ha restringido el otorgamiento de sus talentos a unos pocos favorecidos. A cada cual se le confía algún don especial por el cual el Señor lo considerará responsable. El tiempo, la razón, los medios, la fuerza, las facultades mentales, la ternura de corazón: todos éstos son dones de Dios, confiados para que se los emplee en la gran obra de bendecir a la humanidad.—The S.D.A. Bible Commentary 5:1100.

En su capital de fuerza, se ha confiado un precioso talento a los hombres para que trabajen. Es de más valor que cualquier depósito bancario y debe ser apreciado altamente… Es una bendición que no puede ser comprada con oro o plata, casas o tierras; y Dios requiere que la usemos sabiamente. Nadie tiene derecho a sacrificar este talento a la influencia corrompida de la inacción. Todos son responsables tanto por el capital de las fuerzas físicas como por el de los recursos pecuniarios…

Muchos de los que siguen a Cristo tienen que aprender todavía la lección esencial del contentamiento y la diligencia en los deberes necesarios de la vida. Requiere más gracia, y más severa disciplina de carácter, el trabajar para Dios como mecánico, negociante, abogado o agricultor, cumpliendo los preceptos del cristianismo en los negocios de la vida, que el trabajar como misioneros reconocidos. Se requiere vigoroso nervio espiritual para introducir la religión en el taller, la oficina, santificando los detalles de la vida diaria, y ordenando toda transacción de acuerdo con la norma de la Palabra de Dios. Pero esto es lo que el Señor requiere.—Consejos para los Maestros Padres y Alumnos acerca de la Educación Cristiana, 212-214.

La religión y los negocios no van separados; son una sola cosa. La religión de la Biblia ha de entretejerse con todo lo que hacemos o decimos. Los agentes divinos y humanos han de combinarse tanto en las realizaciones temporales como en las espirituales… Dios ha proclamado principios que son los únicos que hacen posible esta cooperación. Su gloria debe ser el motivo de todos los que colaboren con él.—Palabras de Vida del Gran Maestro, 328, 329.

DEVOCIONAL

LA MARAVILLOSA GRACIA DE DIOS

Elena G. de White

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