25 de diciembre | Mi vida Hoy | Elena G. de White | Escucharán el coro angelical

Y repentinamente fue con el ángel una multitud de los ejércitos celestiales, que alababan a Dios y decían: Gloria en las alturas a Dios, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres. (Apoc. 14:4)

Ningún ser humano, ni siquiera el mejor dotado de los hijos de Dios, dio origen a una demostración de gozo como la que saludó el nacimiento del Niño de Belén. (RH, 05-04-1906)
Los ángeles…se aparecieron a los pastores que cuidaban sus rebaños en las llanuras de Belén…El ángel del Señor se dirigió hacia ellos y les dijo: «No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor. Y esto os será por señal: hallaréis al niño envuelto en pañales, echado en un pesebre.» Apenas sus ojos se habían acostumbrado a la gloriosa presencia de un ángel, cuando he aquí que toda la llanura quedó iluminada por la esplendente gloria de la multitud de ángeles que cubrían la campiña de Belén…Todos alababan a Dios y decían: «Gloria en las alturas a Dios, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres».
Entonces los oídos mortales oyeron la música celestial, y el coro de ángeles volvió al cielo una vez terminado su memorable himno. La luz se desvaneció…; pero en el corazón de los pastores quedó grabada la escena más estupenda que jamás contemplaron los mortales, junto con la bienaventurada promesa y seguridad de que el Salvador de los hombres había llegado al mundo, lo cual llenaba sus corazones de gozo y alegría, con mezcla de fe y asombrado amor hacia Dios. (RH, 09-12-1884)
¡Ojala la humanidad pudiese reconocer hoy aquel canto! La declaración hecha entonces, la nota pulsada, irá ampliando sus ecos hasta el fin del tiempo, y repercutirá hasta los últimos confines de la tierra. Cuando el Sol de justicia salga, con sanidad en sus alas, aquel himno será repetido por la voz de una gran multitud, como la voz le muchas aguas, diciendo: «Aleluya: porque reinó el Señor nuestro Dios Todopoderoso.» (DTG:37)

DEVOCIONAL MI VIDA HOY
Reflexiones para cada día
Elena G. de White

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Devocional, Mi vida Hoy

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