25 de diciembre | Maranata: El Señor viene | Elena G. de White | Nuestro tema de estudio

¡Cuán innumerables son tus obras, oh Jehová! Hiciste todas ellas con sabiduría; la tierra está llena de tus beneficios.
Salmos 104:24.

En este mundo solo podemos iniciar a aprender el conocimiento de las obras y los caminos de Dios. El estudio durará toda la eternidad. Dios ha previsto para el hombre temas de reflexión que activarán todas las facultades de la mente. Podemos leer el carácter del Creador en el cielo y en la tierra y llenar de gratitud el corazón. Cada nervio y sentido responderá a la expresión del amor de Dios en sus maravillosas obras.—Testimonies for the Church 4:574.
¡Qué campo se abrirá allí a nuestro estudio cuando se quite el velo que oscurece nuestra vista y nuestros ojos contemplen ese mundo de belleza del cual ahora tenemos vislumbres por medio del microscopio; cuando contemplemos las glorias de los cielos estudiados ahora por medio del telescopio; cuando, borrada la mancha del pecado, toda la tierra aparezca en “la hermosura de Jehová nuestro Dios”! Allí el estudiante de la ciencia podrá leer los informes de la creación, sin hallar señales de la ley del mal. Escuchará la música de las voces de la naturaleza y no descubrirá ninguna nota de llanto ni voz de dolor. En todas las cosas creadas descubrirá una escritura, en el vasto universo contemplará “el nombre de Dios escrito en grandes caracteres” y ni en la tierra, ni en el mar, ni en el cielo, quedará señal del mal.—La Educación, 293.
La multitud de los redimidos viajará de un mundo a otro mundo, y mucho de su tiempo será empleado en escudriñar los misterios de la redención. Y a través de toda la extensión de la eternidad, este tema estará continuamente siendo expuesto ante sus mentes. Los privilegios de los que venzan por la sangre del Cordero y por la palabra del testimonio de ellos, están más allá de toda comprensión.—Comentario Bíblico Adventista 7:1001.
Todos los tesoros del universo serán abiertos al estudio de los hijos de Dios. Entraremos con inefable deleite en el gozo y en la sabiduría de los seres no caídos. Compartiremos los tesoros ganados durante siglos y siglos pasados en la contemplación de la obra de Dios.—La Educación, 296, 297.

DEVOCIONAL MARANATA: EL SEÑOR VIENE
Elena G. de White

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