25 de diciembre | Devocional: La maravillosa gracia de Dios | Nuestro plan de estudios

Porque imperfecto es nuestro saber… pero cuando venga lo perfecto, lo imperfecto se acabará. 1 Corintios 13:9,10 (V. Ecuménica).

Por la fe debemos mirar al más allá, y aceptar la promesa de Dios, de que el intelecto crecerá y las facultades humanas se unirán con las divinas, de modo que toda potencia del alma sea puesta en contacto directo con la Fuente de la luz. Podemos regocijarnos de que todo lo que nos dejó perplejos en la providencia de Dios será entonces aclarado; las cosas difíciles de comprender se explicarán.—Joyas de los Testimonios 2:311.

Allí, todos los que obraron con espíritu abnegado, verán el fruto de sus labores. Se verá el resultado de cada principio recto y acción noble. Algo de ello vemos ahora. Pero ¡cuán poco del resultado de la obra más noble del mundo se manifiesta en esta vida al obrero! ¡Cuántos trabajan abnegada e incansablemente por los que pasan más allá de su alcance y conocimiento! Los padres y maestros caen en su último sueño con la sensación de que ha sido en vano la obra de su vida; no saben que su fidelidad ha abierto manantiales de bendiciones que nunca pueden dejar de fluir; sólo por la fe ven a los hijos que han criado transformarse en una bendición e inspiración para sus semejantes, y multiplicarse mil veces su influencia. Más de un obrero envía al mundo mensajes de fortaleza, esperanza y valor, palabras portadoras de bendición para los habitantes de todos los países. Mas él poco sabe de los resultados mientras trabaja en la oscuridad y la soledad. Así se otorgan dones, se llevan cargas y se hace el trabajo. Los hombres siembran la semilla de la cual, sobre sus sepulcros, otros recogen cosechas abundantes. Plantan árboles para que otros coman sus frutos. Se contentan aquí con saber que han puesto en acción agentes que obran para bien. En lo futuro se verá la acción y reacción de todo esto.

En el cielo se guarda un registro de todo don otorgado por Dios, que ha inducido a los hombres a hacer esfuerzos abnegados. Uno de los estudios y de las recompensas de la escuela celestial será descubrir esto en sus extensas líneas, contemplar a aquellos que por nuestros esfuerzos han sido elevados y ennoblecidos y ver en su historia la obra de los principios verdaderos.—La Educación, 295, 296.

DEVOCIONAL: LA MARAVILLOSA GRACIA DE DIOS

Elena G. de White

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