25 de abril 2019 | Devoción Matutina para Adultos | Gente que cuida de gente

“Cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba, le vio, y le dijo: Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa” (Lucas 19:5).

La iglesia existe para cuidar a las personas, pero corremos el riesgo de hacer de los métodos un fin en sí mismos, olvidándonos del objetivo principal. Jesús vino para salvar personas, murió para rescatar personas y, cuando vuelva, llevará solo personas al cielo. Si ese fue el objetivo del Salvador, ¿no debería ser también el nuestro?

La visión de cuidado y discipulado del Maestro era conmovedora. En el análisis de Brandon Kelley, él “ministraba a muchos e invertía en pocos. […] Tenía tres contextos relaciónales en los que ejercía su liderazgo: multitud, doce y tres”. Para Mark Finley, la conclusión es clara: “Tú puedes inspirar a muchos, capacitar a algunos, pero solo puedes discipular a unos pocos”.

Observa cómo Jesús invertía en el discipulado y priorizaba a las personas. La lista de ejemplos es grande, pero el caso de Zaqueo (Luc. 19:1-10) es la “frutilla del postre”. Jesús olvidó a la multitud, miró una rama de sicómoro y se concentró en una sola persona. Dedicó tiempo especial, habló solo con él, ofreció salvación específica a sus necesidades y cuidó a alguien a quien nadie deseaba cuidar.

Debemos repetir el ejemplo de Cristo y dedicar atención a las personas. Es un cambio de cultura y un desafío para líderes, pastores y miembros. El gran crecimiento de la iglesia exige de nosotros esa visión de discipulado. La presión secularizadora nos pide un cuidado más personal. Las carencias emocionales y sociales de estos días no nos dejan otra salida, y la fuerza de los eventos finales indica que es hora de tener una iglesia más acogedora, profunda, fructífera y feliz.

Para eso, necesitamos conversar, orar y estudiar más sobre el tema; crear estrategias locales que nos hagan más eficientes y establecer una red de discipulado en cada congregación. Nuestro desafío es cuidar edificios, pero invertir en las personas; cumplir la misión, pero salvar personas; abrazar proyectos, pero desarrollar personas. Que no se repita la historia de Joyce Vincent, quien, según el periódico inglés The Guardian, murió y estuvo tres años en su departamento sin que nadie sintiera su ausencia. Cuando se encontró su esqueleto, todavía estaba en el sofá con la televisión encendida. La iglesia es un lugar de gente que cuida de gente. Forma parte de esa red y, de esa manera, reflejarás el amor de Jesús.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2019

NUESTRA ESPERANZA

Erton Kohler

Lecturas devocionales para Adultos 2019

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