24 de septiembre | Devocional: Ser Semejante a Jesús | Expresiones de simpatía abren los corazones al Evangelio

El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia se acabará. 1 Corintios 13:8.

Dios espera un servicio personal de aquellos a quienes ha confiado el conocimiento de la verdad para este tiempo. No todos pueden ir como misioneros a países lejanos, pero todos pueden ser misioneros en el lugar donde viven, entre sus familiares y vecinos. Hay muchas maneras como los miembros de iglesia pueden dar el mensaje a las personas con quienes se relacionan. Uno de los recursos que tiene más éxito es vivir una vida cristiana útil y desinteresada.
Los que luchan en la batalla de la vida con desventajas pueden ser refrescados y fortalecidos por medio de pequeñas atenciones que nada cuestan. Las palabras bondadosas pronunciadas con sencillez, las pequeñas atenciones ofrecidas con gracia, eliminarán las nubes de tentación y duda que se acumulan sobre el alma. La expresión sincera de una simpatía como la manifestada por Cristo, ofrecida con sencillez, tiene poder para abrir las puertas de los corazones que necesitan el toque sincero y delicado del espíritu de Cristo.—Testimonies for the Church 9:30, 31.
Jesús acepta con gozo los servicios de cualquier ser humano que se entrega a él. Asocia lo humano con lo divino, con el fin de comunicar al mundo los misterios del amor encarnado. Sea este amor el objeto de sus conversaciones, de sus oraciones y de sus cantos; llenen el mundo con el mensaje de su verdad, y lleven este mensaje hacia las regiones lejanas.
Los seres celestiales están listos para cooperar con nosotros, con el fin de revelar al mundo lo que pueden llegar a ser los seres humanos, y lo que puede cumplirse por medio de su influencia, para la salvación de las almas que están a punto de perecer. Una persona verdaderamente convertida está tan llena del amor de Dios, que anhela comunicar a otros el gozo que posee.
El Señor desea que su iglesia manifieste al mundo los esplendores de la santidad y que demuestre el poder de la religión cristiana. El cielo se ha de reflejar en el carácter cristiano. El cántico de agradecimiento y alabanza debe ser oído por quienes están en tinieblas. Esforzándonos por hacer bien a otros, hemos de expresar nuestra gratitud por las buenas nuevas del evangelio, por las promesas que encierra y las seguridades que nos da. Al realizar esta obra, impartiremos rayos de justicia celestial a las almas cansadas, inquietas y dolientes. Este ministerio es como un manantial abierto al viandante cansado y sediento. Los ángeles de Dios asisten a cada obra de misericordia y amor.—Joyas de los Testimonios 3:298.

DEVOCIONAL ADVENTISTA
SER SEMEJANTE A JESÚS
Elena G. de White

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