24 de septiembre 2020 | Devoción Matutina para Adolescentes 2020 | A. W. Tozer

“Podemos conocer las palabras correctas, pero nunca ser transformados. Esta es la, diferencia entre la información y la transformación”.

 

UNA IDEA GENIAL PARA CADA DÍA

Lecturas Devocionales para Adolescentes 2020

 

“He sido crucificado con Cristo, y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Lo que ahora vivo en el cuerpo, lo vivo por la fe en el Hijo de Dios, quien me amó y dio su vida por mí”(Gál. 2:20).

Un sábado cuando yo tenía doce años estaba adentro del bautisterio con mi padre. Él es pastor, y estaba a punto de bautizarme.

Varios de mis amigos también se estaban bautizando ese día. Al observar a la gente que miraba, mayormente miembros de la iglesia adventista de Mountain View, California, me sentí especial, importante.

Entonces mi padre me sumergió, y yo salí y sonreí para mi madre mientras ella sacaba una fotografía.

Años después estaba en el río Jordán, en Israel, con mi padre. Él estaba a punto de bautizarme de nuevo.

Esta vez miré a mi alrededor, a los grandes cipreses que se inclinaban sobre el tranquilo río verde. Escuché a otros cristianos cantando himnos y realizando bautismos en este lugar popular llamado Yardenit. Hasta sentí pequeños pececitos picándome los dedos de los pies, que a veces me hacían saltar.

Este en el mismo cuerpo de agua donde Jesús fue bautizado, pensé asombrada, Él realmente caminó en esta tierra: el Hijo de Dios.

Y entonces, mi padre me preguntó si estaba lista y yo asentí. Me sumergió en el agua refrescante, salí, sonreí y lloré. Ni siquiera noté que mi mamá nuevamente sacó una fotografía.

Porque esta vez no estaba pensando en mí ni en lo que estaba haciendo.

Estaba pensando en Jesús y lo que él hizo.

Mientras permanecía en el agua, vi a un grupo de tres personas con su pastor. Estaban formando un círculo, tomados de la mano; entonces, todos juntos se sumergieron en el agua. Ellos también salieron llorando y riendo.

Jesús obviamente era real para ellos también.

Algunos llevaban botellitas y las llenaban con agua del río Jordán, como si el líquido fuera sagrado. Pero yo solo quería permanecer un ratito más en un lugar donde Jesús podría haber estado… y ver que él todavía cambia vidas. Lori

 

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADOLESCENTES 2020



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