24 de agosto | Una religión radiante | Elena G. de White | El triunfo de los malos es pasajero

«¿No sabes que siempre fue así, que desde el tiempo en que el hombre fue puesto sobre la tierra, la alegría de los malos es breve y el gozo del impío solo dura un momento?». Job 20: 4-5

En esos momentos en que usted se dedica a buscar placeres, por favor, deténgase aunque no sea más que por un instante a pensar a donde lo llevarán finalmente. Si usted tuviera las ideas claras en cuanto a la vida, la vida divina que no tendrá fin, qué pronto se apartaría de esa forma de vivir suya llena pecaminosos placeres; de inmediato cambiaría de actitud, de conducta, de amigos, y volcaría la fuerza de sus afectos en Dios y en todo lo celestial, y se abochornaría por haber cedido a esas tentaciones que lo han seducido y cautivado. Qué intensos serían entonces sus esfuerzos por lograr la verdadera dicha; qué fervientes y perseverantes serían sus oraciones a Dios para pedirle que su gracia repose sobre usted, para que su poder lo sostenga y le ayude a resistir al diablo. Qué diligente sería usted para aprovechar todos privilegios espirituales que ha recibido y andar en los caminos y la voluntad de Dios. Cómo se esmeraría usted en meditar en la ley del Señor y en ordenar su vida de acuerdo con los divinos requerimientos. Qué temor sentiría a pecar de palabra u obra, y cuál no sería su fervor en crecer en la gracia y la verdadera santidad, y sus conversaciones no se referirían a asuntos triviales sino a los celestiales. Entonces la gloria y la eternidad se abriría ante usted, y no descansaría hasta que su espiritualidad se desarrollara cada vez más. Pero lo terrenal absorbe su atención y usted se olvida de Dios. Le ruego que eleve la mirada, que busque al Señor para que lo pueda hallar; llámelo mientras está cercano. — Testimonios para la iglesia, t. 9, p. 261, adaptado.

«Busquen al Señor mientras se deje encontrar, llámenlo mientras esté cercano. Que abandone el malvado su camino, y el perverso sus pensamientos. Que se vuelva al Señor, a nuestro Dios, que es generoso para perdonar, y de él recibirá misericordia». Isaías 55: 6-7, NVI

DEVOCIONAL ADVENTISTA

UNA RELIGIÓN RADIANTE

Reflexiones diarias para una vida cristiana feliz

Elena G. de White

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