24 de agosto 2021 | Devoción Matutina para Adultos 2021 | Lo que veo y no que lo veo

“Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles. […] Todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes que todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten” (Colosenses 1:16, 17).

EL ORIGEN DE LA VIDA es como una guerra entre dos jardines. El jardín del Edén representa a los que creen que el ser humano fue creado por Dios a su imagen y semejanza. Y el jardín zoológico representa a los que creen que el ser humano es resultado de un largo proceso evolutivo. Los primeros sostienen que la criatura ha involucionado por causa del pecado, los segundos afirman que ha evolucionado de un ser inferior a uno superior. Lo paradójico es que algunos piensan que la última posición es refrendada totalmente por la ciencia, mientras que la primera requiere de fe para darle sustento.
La verdadera ciencia apunta a la existencia de Dios y valida la fe en él.
Arthur Compton, Premio Nobel de Física en 1927 declaró:
“La fe comienza con la comprensión de que una inteligencia suprema dio el ser al universo y creó al hombre. No me cuesta tener esa fe, porque el orden e inteligencia del cosmos dan testimonio de la más sublime declaración jamás hecha: ‘En el principio creó Dios”’.
Ernst Boris Chain, Premio Nobel de Medicina en 1945 expresó:

“La probabilidad de que el origen de las moléculas de ADN
haya tenido lugar por pura casualidad es sencillamente
demasiado minúscula para considerarla con seriedad”.
Arthur L. Schawlow, coinventor del láser,
que compartió el Premio Nobel de Física en 1981 aseveró:
“Al encontrarse uno frente a frente con las maravillas
de la vida y del universo, inevitablemente se pregunta por qué
las únicas respuestas posibles son de orden religioso. […]
Tanto en el universo como en mi propia vida tengo necesidad de Dios”.
Derek Barton, que compartió el Premio Nobel de Química en 1969 aseguró:
“No hay incompatibilidad alguna entre la ciencia y la religión. […]
La ciencia demuestra la existencia de Dios”
Albert Einstein, Premio Nobel de Física 1921 sostuvo:
“Apenas si calco las líneas que fluyen de Dios”.
Pablo declara que en Cristo fueron creadas todas las cosas,
y él es antes de todas las cosas y todas las cosas en él subsisten.
“La mano que sostiene los mundos en el espacio, la mano
que mantiene en su disposición ordenada y actividad incansable
todo lo que existe en el universo de Dios, es la mano
que fue clavada en la cruz por nosotros”
(La educación, p. 118).

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2021



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