24 de agosto 2020 | Devoción Matutina para Jóvenes | Ulises S. Grant

Luego llámame cuando tengas problemas, y yo te rescataré, y tú me darás la gloria. Salmo 50:15.

– ¡Vivamos a pescar! -animó Ulises a su primo Dan, al salir de la escuela una tarde primaveral.

Los dos jóvenes fueron a caballo a la fosa donde acostumbraban pescar. Encontraron el arroyo transformado en un río caudaloso a causa de las lluvias recientes.

-Sería mejor no pescar aquí hoy -sugirió Dan.

-¡Vamos! ¡Solo tienes miedo! -le contestó Ulises.

Saltando de su caballo, tomó la caña de pescar y se dirigió a un tronco que sobresalía hasta el agua.

-¡No subas a ese tronco! ¡Podrías caer al agua! -le advirtió Dan.

Haciendo caso omiso de la advertencia, Ulises empezó a trepar el tronco. No se había percatado de lo rápido que corría el agua. Se mareaba con solo mirarla. Cerró los ojos y siguió avanzando. De repente, el tronco se movió y comenzó a rodar.

-¡Dan! ¡Ayúdame! -gritó Ulises cuando desesperadamente emergió a la superficie para tomar aire.

La corriente lo arrastraba como un indefenso trozo de madera.

-¡Socorro! ¡Que alguien nos ayude! -gritó Dan.

Pero no había nadie que pudiera escucharlos. Si alguien debía hacer algo, ese era él. Corría por la ribera del río, sin saber cómo salvar a su primo.

-¡El sauce en el recodo del río! -gritó Ulises.

En el lugar donde doblaba el cauce del río, había un enorme sauce cuyas ramas se extendían hasta las aguas. Si tan solo Dan pudiera alcanzarlo a tiempo, podría atrapar a Ulises cuando pasara por allí. El joven corría y se resbalaba en la hierba mojada a la orilla del río. De cualquier modo debía llegar a tiempo, si quería salvar a su primo.

-¡Dios mío, ayúdame a llegar a tiempo! -sollozaba Dan angustiado.

Al llegar al sauce, Dan brincó, se tomó de la rama más baja del árbol y se deslizó lo más que pudo. Cuando la corriente arrastró a Ulises debajo del árbol, Dan se colgó de las piernas y lo tomó por la camisa.

-No permitas que la tela se rompa, Dios mío -oraba Dan.

Y la camisa no se rompió. Ulises se estiró y se asió de la rama. Estaba a salvo.

Cuando Ulises creció, llegó a ser un general famoso de la Unión durante la Guerra Civil Estadounidense. En los momentos de mayor peligro, cuando sentía que las cosas andaban mal, se reanimaba al recordar la manera en que Dios había ayudado a su primo a salvarle la vida.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA JÓVENES 2020



COMPARTIR
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

DEJA UN COMENTARIO

Comentarios

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*