24 de agosto 2020 | Devoción Matutina para Adultos 2020 | La obsesión

 

BUENA MEDICINA ES EL CORAZÓN ALEGRE

Lecturas devocionales para Adultos 2020

 

“Para no vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las pasiones humanas, sino conforme a la voluntad de Dios” (1 Pedro 4:2).

El apóstol Pedro hace en esta carta un inventario de los problemas humanos universales e insta a los creyentes a que abandonen el camino de la inmoralidad y sigan los pasos de Jesús. Dice que Cristo ha padecido por nosotros en la carne y ha terminado con el pecado (1 Ped. 4:1) y seguidamente insta a los seguidores de Jesús a no vivir más conforme a las pasiones sino conforme a la voluntad de Dios (vers. 2). Curiosamente la palabra griega que Pedro utiliza para referirse a las pasiones humanas es epitomía que acapara una serie de conceptos íntimamente relacionados con la adicción. Conceptos tales como deseo, ansia, afán, compulsión, codicia y lujuria.

Una cualidad firme de toda adicción es la obsesión o pensamiento intenso y persistente que invita a la repetición del acto adictivo. En tanto que no se consuma la acción, la persona experimenta un fuerte malestar y por ello suele estar malhumorada con frecuencia. Cada vez que le asaltan estos pensamientos obsesivos, el sujeto siente la carencia de libertad personal.

Uno de los casos más bellos de conversión en la etapa temprana del cristianismo es el de Agustín de Hipona (354-430 d.C.) quien, a pesar de ser criado en la doctrina cristiana por su madre Mónica, se apartó de la fe y vivió una vida disipada uniéndose a una amante y teniendo un hijo de tal relación. Sus creencias pasaron de una a otra filosofía, siempre de contenido pagano. Pero un día, cuando se encontraba solo en un jardín sumido en una inmensa tristeza, oyó una voz de niño que decía: “Toma y lee”. Agustín miró alrededor y vio un pergamino, un ejemplar de la Epístola de Pablo a los Romanos: “Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y libertinaje, no en contiendas y envidia. Al contrario, vestíos del Señor Jesucristo y no satisfagáis los deseos de la carne” (Rom. 13:13,14). Poco después, a los treinta y tres años de edad, fue bautizado por el obispo Ambrosio. Los escritos de Agustín han sido muy influyentes en el cristianismo. Su historia muestra una transformación moral ejemplar.

Aun cuando estés sujeto a alguna adicción o pecado no todo está perdido. Tanto el mensaje que Agustín leyó, como 1 Pedro 4:2 señalan la misma solución: Cristo Jesús. Llévale hoy tus pensamientos y tus conductas pues él te ayudará a canalizarlos de la mejor manera.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2020



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