23 de septiembre | La fe por la cual vivo | Elena G. de White | La hora más dulce del día

Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; de mañana me presentaré a ti, y esperaré. Salmos 5:3.

“Las horas del culto matutino y vespertino deberían ser las más dulces y útiles del día. Entiéndase que no deben interponerse a esa hora pensamientos inquietos e hirientes; reúnanse los padres y los niños para encontrarse con Jesús, y para invitar a los santos ángeles a estar presentes en el hogar. Los cultos deberían ser breves, y llenos de vida, adaptados a la ocasión y variados. Todos deberían tener parte en la lectura de la Biblia, aprender y repetir a menudo la ley de Dios.”—La Educación, 181.
“Dios debe ser honrado en todo hogar cristiano con los sacrificios matutinos y vespertinos de oración y alabanza. Debe enseñarse a los niños a respetar y a reverenciar la hora de oración. Es deber de los padres cristianos levantar mañana y noche, por oración ferviente y fe perseverante, un cerco en derredor de sus hijos.
“En la iglesia del hogar los niños han de aprender a orar y a confiar en Dios…. Venid con humildad, con un corazón lleno de ternura, con una comprensión de las tentaciones y peligros que hay delante de vosotros mismos y de vuestros hijos; por la fe vinculadlos al altar, suplicando el cuidado del Señor por ellos. Educad a los niños a ofrecer sus sencillas palabras de oración. Decidles que Dios se deleita en que lo invoquen.”—Consejos para los Maestros Padres y Alumnos acerca de la Educación Cristiana, 85.
“Si alguna vez hubo un tiempo cuando todo hogar debería ser una casa de oración es ahora.”—Historia de los Patriarcas y Profetas, 140.

DEVOCIONAL LA FE POR LA CUAL VIVO
Elena G. de White

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