23 de septiembre | Dios nos cuida | Elena G. de White | El banquete de la palabra de Dios

Yo soy el pan vivo que descendió del cielo… y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo. Juan 6:51.

La única seguridad para cualquiera de nosotros consiste en plantar firmemente nuestros pies sobre la Palabra de Dios y estudiar las Escrituras, para hacer de ellas nuestra constante meditación. Díganle a la gente que no acepten las opiniones de nadie con respecto a los Testimonios, sino que los lean y los estudien por sí mismos, y entonces verificarán que concuerdan con la verdad. La Palabra de Dios es la verdad. Acerca del hombre bueno el salmista afirma: “En la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche”. Salmos 1:2. Quien aplique la mente y el corazón a esta tarea obtendrá una experiencia sólida y valiosa. El Espíritu Santo está en la Palabra de Dios. Aquí encontramos el elemento viviente e inmortal presentado en forma tan definida en el sexto capítulo de Juan…
Creamos en la Palabra de Dios. Quien se alimente de ese modo del Pan del cielo, y se nutra así todos los días, sabrá qué significan las palabras: “No necesita que nadie le enseñe”. Disponemos de lecciones puras procedentes de los labios de nuestro Dueño, que nos ha comprado por el precio de su propia sangre. La preciosa Palabra de Dios es un fundamento sólido sobre el cual podemos construir. Cuando aparezcan los hombres con sus suposiciones, díganles que el gran Maestro les ha dejado su Palabra, que es de incalculable valor, y que ha enviado un Consolador en su propio nombre, es a saber, el Espíritu Santo. “El os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho”. Juan 14:26.
Aquí se nos presenta un rico banquete, del cual pueden participar todos los que creen que Cristo es su Salvador personal. Es el árbol de la vida para todos los que sigan alimentándose de él…
Todos los que estudian estas preciosas declaraciones recibirán gran consuelo. Si desean participar del banquete de la Palabra de Dios, obtendrán una experiencia del más alto valor. Verán que en comparación con la Palabra de Dios, la del hombre es como paja con respecto al trigo.
La Palabra de Dios me dice que sus promesas son para mí y para cada hijo del Señor. El banquete está servido delante de nosotros. Se nos invita a alimentarnos de la Palabra de Dios, que fortalecerá músculos y tendones espirituales.

DEVOCIONAL DIOS NOS CUIDA
Elena G. de White

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