23 de noviembre | La fe por la cual vivo | Elena G. de White | La lluvia temprana del espíritu de Dios

Vosotros también, hijos de Sión, alegraos y gozaos en Jehová vuestro Dios; porque os ha dado la primera lluvia arregladamente, y hará descender sobre vosotros lluvia temprana y tardía como al principio. Joel 2:23.

“Bajo la figura de la lluvia temprana y tardía que cae en los países orientales al tiempo de la siembra y la cosecha, los profetas hebreos predijeron el derramamiento de la gracia espiritual en una medida extraordinaria sobre la iglesia de Dios. El derramamiento del Espíritu en los días de los apóstoles fue el comienzo de la lluvia temprana, y gloriosos fueron los resultados.”—Los Hechos de los Apóstoles, 41. “Pero cerca del fin de la siega de la tierra, se promete una concesión especial de gracia espiritual, para preparar a la iglesia para la venida del Hijo del hombre. Este derramamiento del Espíritu se compara con la caída de la lluvia tardía.”—Ibid. “La lluvia tardía, que madura la mies, representa la gracia espiritual que prepara la iglesia para la venida del Hijo del hombre. Pero a menos que haya caído la lluvia temprana, no habrá vida: el verde tallo no aparecerá. A menos que la lluvia temprana haya realizado su obra, la lluvia tardía no podrá madurar grano alguno…. Debe haber un constante crecimiento de la virtud cristiana, un constante progreso en la experiencia cristiana…. Cada individuo debe comprender su propia necesidad. Debe vaciarse el corazón de toda contaminación y limpiarlo para la morada del Espíritu.”—Testimonios para los Ministros, 506.

DEVOCIONAL LA FE POR LA CUAL VIVO

Elena G. de White

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