23 de noviembre | Dios nos cuida | Elena G. de White | La estricta integridad caracteriza al cristiano

Pesa exacta y justa tendrás; efa cabal y justo tendrás, para que tus días sean prolongados sobre la tierra que Jehová tu Dios te da. Deuteronomio 25:15.

En todos los detalles de la vida, los cristianos han de seguir los principios de la estricta integridad. Estos no son los principios que gobiernan el mundo; pues allí Satanás es el señor, y sus principios de engaño y opresión conllevan esa inclinación. Pero los cristianos sirven a un Señor diferente, y sus acciones deben ser forjadas en Dios. Deben poner a un lado todo deseo de ganancia egoísta. Para algunos, la desviación de la perfecta honestidad en los tratos de negocios les podría parecer asunto de poca importancia, pero nuestro Salvador no lo ve así. Sus palabras en este punto son explícitas y claras: “El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto”. Lucas 16:10. Un hombre que se propasa en los asuntos menores, si la tentación lo acosa se excederá en los grandes asuntos… En cada acción de la vida el verdadero cristiano se comporta tal como desearía que quienes lo rodean pensaran que es. Es guiado por la verdad y la rectitud. No aparenta, puesto que no tiene nada que esconder. Puede ser criticado, puede ser probado; pero a través de todo ello, su inflexible integridad resplandece como oro puro. Es amigo y benefactor de todos los que se conectan con él; y sus compañeros confían en él, porque es digno de confianza. ¿Emplea trabajadores para reunir su cosecha? No les retiene el dinero que tan arduamente ganaron. ¿Tiene medios para los cuales no tiene destino inmediato? Alivia las necesidades de sus hermanos menos afortunados. No busca aumentar sus posesiones sacando ventaja de las circunstancias externas de su prójimo. Acepta sólo el precio justo por lo que vende. Si hay defectos en los artículos que vende, se lo dice francamente al comprador, aun cuando al hacerlo así pueda parecer que trabaja contra sus propios intereses. Un hombre puede no tener una apariencia agradable; pero si tiene reputación de trato honesto y justo, es respetado… Un hombre que se adhiere sinceramente a la verdad gana la confianza de todos. No sólo confían en él los cristianos; los mundanos se sienten forzados a reconocer el valor de su carácter. *Año bíblico: 1 Corintios 8-10.

DEVOCIONAL DIOS NOS CUIDA

Elena G. de White

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