23 de noviembre | Devocional: Conflicto y Valor | La primera Dorcas

Hechos 9:36-42.

Había entonces en Jope una discípula llamada Tabita, que traducido quiere decir, Dorcas. Esta abundaba en buenas obras y en limosnas que hacía. Hechos 9:36.

En Jope, ciudad que estaba cercana a Lida, vivía una mujer llamada Dorcas, cuyas buenas obras le habían conquistado extenso afecto. Era una digna discípula de Jesús, y su vida estaba llena de actos de bondad. Ella sabía quiénes necesitaban ropas abrigadas y quiénes simpatía, y servía generosamente a los pobres y afligidos…

“Y aconteció en aquellos días que enfermando, murió”… Oyendo que Pedro estaba en Lida, los creyentes le mandaron mensajeros… y llegado que hubo, le llevaron a la sala, donde le rodearon todas las viudas, llorando y mostrando las túnicas y los vestidos que Dorcas hacía cuando estaba con ellas”…

El corazón del apóstol fue movido a simpatía al ver su tristeza. Luego, ordenando que los llorosos deudos salieran de la pieza, se arrodilló y oró fervorosamente a Dios para que devolviese la vida y la salud a Dorcas… Dorcas había prestado grandes servicios a la iglesia, y a Dios le pareció bueno traerla de vuelta del país del enemigo, para que su habilidad y energía siguieran beneficiando a otros y también para que por esta manifestación de su poder, la causa de Cristo fuese fortalecida.—Los Hechos de los Apóstoles, 107, 108.

Aprendan los niños y los jóvenes, en la Biblia, cómo ha honrado Dios el trabajo del obrero diario… Lean acerca de Jesús el carpintero, de Pablo el fabricante de tiendas, quienes, al trabajo del artesano, unían el ministerio superior, humano y divino. Lean acerca del muchacho que proveyó los cinco panes usados por Jesús en el maravilloso milagro de la alimentación de la multitud; de Dorcas la costurera, resucitada a fin de que siguiese haciendo ropa para los pobres; de la mujer sabia descripta en Proverbios, que “busca la lana y el lino, y trabaja gustosamente con sus manos”… que “abre su mano al pobre y alarga sus manos al necesitado”…

Dios dice de una mujer tal: “Será alabada. ¡Dadle del fruto de sus manos; y  alábenla en las puertas sus mismas obras!”. La Educación, 213.

DEVOCIONAL: CONFLICTO Y VALOR

Elena G. de White

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Devocional

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