23 de noviembre 2022 | Devoción Matutina para Adolescentes 2022 | La primera gramola

«Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios» (Salmo 40:3, RV95).

En este día de 1889, la primera gramola sonó por primera vez. Aunque no era exactamente igual a las gramolas posteriores, era el mecanismo de lo que se conoce como gramola. Espera, tal vez estés pensando, ¿qué es una gramola?
Buena pregunta.
Todavía hoy se pueden encontrar gramolas en algunos lugares como restaurantes y cafeterías con aire vintage. Es una de esas máquinas de música en las que tienes que meter una moneda, elegir la canción que quieres oír, apretar un botón con el número de la canción y la máquina sólita agarra el disco LP de vinilo y lo pone en la pista exacta en la que está la canción que elegiste. Y… voilá, empieza a sonar tu canción.
Espera un momento. Anda, ya estás tú interrumpiendo otra vez. No tengo idea de lo que estás hablando. ¿Qué es un LP de vinilo? ¿Qué es un disco? ¿Quién paga por oír música en lugares públicos? Okay. Es cierto: ya no se hacen discos LP, pero hace unas décadas se hacían muchos. Y se hacían con vinilo, que es un material plástico. Eran grandes círculos negros con rayas en ellos, y las rayas pequeñas entre rayas más grandes eran una canción que había sido previamente grabada y sonaba al entrar en contacto el vinilo con una aguja que estaba en la gramola o en el tocadiscos. Qué diferente a las descargas musicales mp3 de hoy, que nos permiten escuchar música en el teléfono y la computadora, ¿verdad?
La primera gramola sonó en San Francisco, Estados Unidos, y cuatro personas a la vez pudieron escuchar la música que salía de ella. ¿Por qué solo cuatro?
Porque no tenía altavoces; solo tenía cuatro largos tubos conectados a algo tipo estetoscopio que podías poner en la oreja para oír. Qué cosa, ¿eh? Y todo con una simple moneda. Claro, en aquellos días, una moneda valía más que algunos billetes hoy. Los tiempos han cambiado, pero nos sigue gustando la música, sea cual sea la tecnología de la que dispongamos para escucharla.
Cuando nos damos cuenta del privilegio que es conocer a Dios y de las bendiciones que derrama sobre nosotros cada día, como dice el Salmo de hoy (40:3) nos hace querer cantar en alabanza a él, o tocar un instrumento en su honor, o escuchar un disco LP de vinilo con música cristiana… o todo a la vez.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADOLESCENTES 2022



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