23 de mayo | Devocional: Conflicto y Valor | Las cualidades no faltan

1 Samuel 9:1,2.

Entre los hijos de Israel no había otro más hermoso que él. 1 Samuel 9:2.

Las cualidades personales del futuro monarca eran tales que halagaban el orgullo que había impulsado el corazón del pueblo a desear un rey… De porte noble y digno, en la flor de la vida, bien parecido y alto, parecía nacido para mandar. Sin embargo, a pesar de estos atractivos exteriores, Saúl carecía de las cualidades superiores que constituyen la verdadera sabiduría. No había aprendido en su juventud a dominar sus pasiones impetuosas y temerarias; jamás había sentido el poder renovador de la gracia divina. —Historia de los Patriarcas y Profetas, 659, 660.

El Señor no dejó que Saúl fuera colocado en una posición de responsabilidad sin la iluminación divina. Iba a desempeñar nuevos deberes, y el Espíritu del Señor vino sobre él. El resultado fue que se convirtió en un hombre nuevo. El Señor dio a Saúl un nuevo espíritu, otros pensamientos, otras metas y deseos distintos de los que había tenido previamente. Esta iluminación, con el conocimiento espiritual de Dios, que lo colocaba en situación ventajosa, debía sujetar su voluntad a la voluntad de Jehová. —The S.D.A. Bible Commentary 2:1013.

Saúl tenía mente e influencia capaces de gobernar un reino, si sus facultades hubiesen estado sometidas al dominio de Dios, pero los mismos dones que lo capacitaban para hacer el bien podían ser usados por Satanás, al ser rendidos a su poder, y le permitirían ejercer amplia influencia para el mal. [Saúl] podía ser más cabalmente vengativo, perjudicial y decidido en perseguir sus designios impíos que otros hombres, a causa de las superiores facultades mentales y afectivas que le habían sido entregadas por Dios. —Ibid..

Confiando en su propia fuerza y juicio, Saúl actuaría impulsivamente, cometiendo graves errores. Pero si permanecía humilde, tratando constantemente de ser guiado por la sabiduría divina, y avanzando a medida que la providencia de Dios abría el camino, podría cumplir los deberes de su alto cargo con éxito y honor. Bajo la influencia de la gracia divina, toda buena cualidad se hubiera fortalecido, mientras los rasgos malos progresivamente hubieran perdido su poder. Esta es la obra que el Señor promete hacer por los que se consagran a él. Id. 1016, 1017.

DEVOCIONAL: CONFLICTO Y VALOR

Elena G. de White

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Devocional

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