23 de marzo | Devocional: Hijos e Hijas de Dios | Abnegación

«“¿Qué de nosotros, que lo hemos dejado todo y te hemos seguido”, comenzó a reclamarle Pedro.
“Les aseguro —respondió Jesús— que todo el que por mi causa y la del evangelio haya dejado casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o terrenos, recibirá cien veces más ahora en este tiempo (casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y terrenos, aunque con persecuciones); y en la edad venidera, la vida eterna”». Marcos 10: 28-30, NVI

TODOS TENEMOS CADA DÍA alguna lección que aprender en la escuela de Cristo, y así mejorar en nuestra experiencia, a fin de que podamos comprender cuál es nuestro deber hacia el prójimo.
Mucha gente sincera y bienintencionada no progresa en la vida cristiana porque no ve la necesidad de aprender constantemente más de Jesús. Después de convertirse, muchos se sienten felices y contentos porque se han decidido por el Señor. Al cabo de un año su testimonio sigue siendo el mismo del principio. No presentan evidencias de crecimiento espiritual; siguen siendo débiles como niños. […]
La primera experiencia del nuevo creyente es de felicidad y gozo; pero vienen las pruebas; hay que hacer frente a las perplejidades de la vida; rasgos pecaminosos de carácter que no han sido dominados luchan por obtener la supremacía, y a menudo la consiguen. Entonces viene un período de pérdida de la confianza y la paz, de descuido de la oración y del estudio de las Escrituras. Por falta del conocimiento y la experiencia que debieran tener, muchos son vencidos por Satanás. No saben cómo discernir las tentaciones y resistirlas. […]
Fortalezcamos nuestra fe en Jesús como nuestro ayudador. Tengamos siempre presente que no nos conviene elegir nuestra labor, o seguir nuestros propios caminos, sino mirar a Jesús como nuestro guía y modelo. Hemos de tener en cuenta su ejemplo en todo y en todo momento, y conocer cada vez mejor qué es lo que a él le agrada. Imitemos a Jesús en su abnegación y en su sacrificio personal.— The Youth’s Instructor, 5 de diciembre de 1883, adaptado.

DEVOCIONAL HIJOS E HIJAS DE DIOS
Elena G. de White

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