23 de junio | Devocional: Conflicto y Valor | El camino del pecado es duro

2 Samuel 12:1-14.

Con este asunto hiciste blasfemar a los enemigos de Jehová. 2 Samuel 12:14.

A través de las generaciones sucesivas, los incrédulos han señalado el carácter de David y la mancha negra que lleva, y han exclamado en son de triunfo y burla: “¡He aquí el hombre según el corazón de Dios!” Así se ha echado oprobio sobre la religión; Dios y su Palabra han sido blasfemados; muchas almas se han endurecido en la incredulidad, y muchos, bajo un manto de piedad, se han envalentonado en el pecado.

Pero la historia de David no suministra motivos por tolerar el pecado. David fue llamado hombre según el corazón de Dios cuando andaba de acuerdo con su consejo. Cuando pecó, dejó de serlo hasta que, por arrepentimiento, hubo vuelto al Señor…

Aunque David se arrepintió de su pecado, y fue perdonado y aceptado por el Señor, cosechó la funesta mies de la siembra que él mismo había sembrado… En su propia casa se debilitó su autoridad y su derecho a que sus hijos le respetasen y obedeciesen. Cierto sentido de su culpabilidad le hacía guardar silencio cuando debiera haber condenado el pecado; y debilitaba su brazo para ejecutar justicia en su casa…

Los que señalando el ejemplo de David, tratan de aminorar la culpa de sus propios pecados, debieran aprender de las lecciones del relato bíblico que el camino de la transgresión es duro. Aunque, como David, se volvieran de sus caminos impíos, los resultados del pecado, aun en esta vida, serán amargos y difíciles de soportar. —Historia de los Patriarcas y Profetas, 782, 783.

Un hombre incurre en pecado al perjudicar a un semejante, pero su culpa principal es el pecado que ha cometido contra el Señor, y la mala influencia de su ejemplo sobre otros. El hijo sincero de Dios no toma a la ligera ninguno de sus requerimientos.—The S.D.A. Bible Commentary 3:1147.

Dios quiso que la historia de la caída de David sirviera como una advertencia de que aun aquellos a quienes él ha bendecido y favorecido grandemente no han de sentirse seguros ni tampoco descuidar el velar y orar. Así ha resultado para los que con humildad han procurado aprender lo que Dios quiso enseñar con esta lección. Historia de los Patriarcas y Profetas, 783.

DEVOCIONAL: CONFLICTO Y VALOR

Elena G. de White

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Devocional

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