23 de febrero | Devocional: Una religión radiante | Se regocija en darnos paz y serenidad

«Has amado lajusticiay odiado la maldad, por lo cual te ungió Dios, el Dios tuyo, con óleo de alegría más que a tus compañeros». Hebreos 1: 9

MUCHOS TIENEN IDEAS MUY ERRÓNEAS en cuanto a la vida y el carácter de Cristo. Piensan que carecía de calor humano y de alegría, que era austero, severo y triste. Para muchos toda la vida religiosa se presenta con este sombrío rostro.
Se dice a menudo que Jesús lloró, pero que no se registra que sonriera. Nuestro Salvador fue realmente «el hombre más sufrido, el más experimentado en el sufrimiento» (Isa. 53: 3, RVC), pues abrió su corazón a todas las miserias de los seres humanos. Pero aunque la suya fue una vida de abnegación, sufrimientos e inquietudes, su espíritu no quedó abrumado por todo ello. En su rostro no se veía una expresión de amargura o queja, sino siempre de paz y serenidad. Su corazón era un manantial de vida. Y por donde iba aportaba paz y sosiego, gozo y alegría.— El camino a Cristo, cap. 13, p. 179.
«De la misma manera, hay más alegría allá en el cielo por una de estas personas que se vuelve a Dios, que por noventa y nueve personas buenas que no necesitan volverse a él». Lucas 15:7, TLA
«Después de ese terrible sufrimiento, él verá la luz.
Se sentirá satisfecho con todo lo que experimentó.
«Mi siervo, que siempre hace lo justo, sobará a muchos, y cargará con el castigo que merecían las maldades de ellos». Isaías 53: 11, PDT
Mi reflexión personal
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UNA RELIGIÓN RADIANTE
Reflexiones diarias para una vida cristana feliz
Elena G. de White

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