23 de enero 2022 | Devoción Matutina para Adolescentes 2022 | Lo antiguo y lo nuevo

«Grande es Jehová y digno de ser en gran manera alabado en la ciudad de nuestro Dios, en su monte santo. ¡Hermosa provincia, el gozo de toda la tierra es el monte Sion, a los lados del norte! ¡La ciudad del gran Rey!» (Salmo 48:1, 2, RV95).

La historia de Jerusalén es a la vez gloriosa y trágica. Ha sido destruida dos veces, asediada 23 veces, atacada 52 veces y capturada y reconquistada 44 veces. Hace más de cuatro mil años, Abraham visitó la ciudad de Jerusalén y a su rey, Melquisedec. El nombre de la ciudad en aquella época era Salem.
Luego, unos mil años más tarde, David conquistó la misma ciudad, pero para entonces su nombre había sido cambiado a Jebús. David pensó que sería un gran lugar para establecer su capital para la nación de Judá, y así lo hizo cuando se convirtió en rey.
Habían transcurrido cuatrocientos años cuando la capital fue destruida por el rey Nabucodonosor de Babilonia. Cuando los judíos regresaron del cautiverio babilónico unos años después, fue reconstruida y fue la misma ciudad en la que Jesús caminó y habló. En el año 70 d. C., las tensiones entre los judíos y los romanos habían llegado a su punto álgido, lo que provocó que toda la ira de los Césares descendiera sobre ese torturado lugar. El general romano Tito y su ejército arrasaron Jerusalén, esparciendo incluso las piedras del templo, y así cumplieron la predicción de Jesús.
La ciudad fue reconstruida en los sesenta años siguientes, y llegó a ser, alternadamente, el hogar de judíos, romanos y cristianos. La época medieval trajo consigo las cruzadas, y durante 150 años, guerreros cristianos de toda Europa intentaron recuperar la ciudad de las hordas musulmanas.
A principios del siglo XX, los británicos tomaron Israel como colonia, pero en 1948 Israel recuperó su independencia, y en este día de 1950, Jerusalén volvió a ser la capital oficial de Israel. Desde ese día hasta hoy, la asediada Jerusalén ha sido un constante campo de batalla entre judíos y árabes.
Jerusalén no es el hogar de la feligresía cristiana de hoy, pero se acerca el día en que la nueva Jerusalén será nuestro hogar. Cuando Jesús, con su ejército de ángeles, regrese para liberar a sus seguidores, los llevará a vivir con él en esa ciudad de mansiones, donde las puertas de perla se abren a las calles de oro, y el río de la vida fluye desde el trono de Dios. ¿Por qué no haces tu reservación hoy mismo?

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADOLESCENTES 2022



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