23 de diciembre | Ser Semejante a Jesús | Elena G. de White | El amor de Jesús atrae a los pecadores al arrepentimiento

Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera. Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo. Juan 12:31, 32.

Cristo vino para manifestar el amor de Dios al mundo, para atraer los corazones de todos hacia él… El primer paso hacia la salvación es responder a la atracción del amor de Cristo. Dios envía a la gente mensaje tras mensaje para suplicarle que se arrepientan, para poder perdonarles y escribir perdón al lado de sus nombres.
¿No habrá arrepentimiento? ¿Serán desoídas sus exhortaciones? ¿Serán ignoradas sus propuestas de misericordia y será completamente rechazado su amor?
¡Oh, así los pecadores quedarían del todo separados del medio por el cual pueden lograr la vida eterna, pues sólo Dios perdona al penitente! Mediante la manifestación de su amor, mediante los ruegos de su Espíritu, los invita fervientemente a que se arrepientan, pues el arrepentimiento es don de Dios; y a quienes él perdona, los hace arrepentirse previamente. El ser humano disfruta del gozo más dulce debido a su sincero arrepentimiento ante Dios por causa de la transgresión de su ley, y debido a la fe en Cristo como el Redentor y Abogado de los pecadores.
Cristo atrae a los pecadores mediante la manifestación de su amor para que puedan comprender el gozo del perdón, la paz de Dios. Si responden a su atracción, entregando el corazón a la gracia divina, los guiará paso tras paso a un
conocimiento pleno de Dios, y esto es vida eterna.
Cristo vino a revelar la justicia y el amor de Dios al pecador para que el Salvador diera a Israel arrepentimiento y remisión de pecados. Cuando el pecador contempla a Jesús levantado en la cruz, sufriendo la culpabilidad de los transgresores, llevando el castigo del pecado; cuando contempla el aborrecimiento de Dios por el mal, manifestado en la terrible muerte en la cruz, y cuando contempla el amor de Dios por la humanidad caída, es inducido al arrepentimiento hacia Dios debido a la transgresión de la ley que es santa, justa y buena. Él ejerce fe en Cristo porque el divino Salvador ha llegado a ser su Sustituto, su Garantía y su Abogado, Aquel en quien se centraliza su misma vida. Dios puede mostrar su misericordia y verdad al pecador arrepentido y puede conferirle su perdón y su amor…
El amor ilimitado de Cristo hacia los seres humanos está probado por sus sufrimientos y su muerte. Él está dispuesto y puede salvar hasta lo sumo a todo el que viene a Dios por él.—Mensajes Selectos 1:380-382.

DEVOCIONAL: SER SEMEJANTE A JESÚS
Elena G. de White

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