23 de agosto | Devocional: La maravillosa gracia de Dios | Mientras dura el tiempo de prueba

El que es injusto, sea injusto todavía; y el que es inmundo, sea inmundo todavía; y el que es justo, practique la justicia todavía; y el que es santo, santifíquese todavía. Apocalipsis 22:11.

Todo el bien de que el hombre goza le viene gracias a la misericordia de Dios. Él es el grande y munificente Dador. Su amor se manifiesta a todos en la abundante provisión hecha para el hombre. Nos ha dado un tiempo de prueba para que formemos caracteres adecuados para las cortes de lo alto.—Testimonies for the Church 6:385.

Creemos sin ninguna duda que Cristo viene pronto. Esto no es fábula para nosotros; es una realidad… Cuando venga, no nos limpiará de nuestros pecados, ni quitará de nosotros los defectos de nuestros caracteres, ni nos curará de las debilidades de nuestra manera de ser o de nuestra disposición. Si todos la llevamos a cabo, esta tarea se cumplirá para todos antes de ese tiempo. Cuando el Señor venga, los que son santos seguirán siéndolo. Los que hayan preservado su cuerpo y su espíritu en santidad, santificación y honor, recibirán entonces el toque final de la inmortalidad. Pero los que sean injustos, no santificados y estén contaminados, permanecerán así para siempre. Ninguna obra se hará entonces en favor de ellos para quitarles sus defectos y darles caracteres santos. El Refinador no se sentará entonces para continuar con su proceso de purificación para quitar de ellos sus pecados y su corrupción. Todo esto debe hacerse en estas horas de prueba. Ahora debe cumplirse esta obra en favor de nosotros.—Testimonies for the Church 2:355.

La gracia de Dios se ofrece a cada alma durante este tiempo de prueba. Pero si los hombres malgastan sus oportunidades en la complacencia propia, pierden la vida eterna. No se les concederá ningún tiempo de gracia complementario. Por su propia elección han constituido una gran sima entre ellos y su Dios.—Palabras de Vida del Gran Maestro, 241.

Muchos se están engañando al creer que el carácter será transformado cuando venga Cristo; pero cuando él aparezca no se convertirán los corazones. Tendremos que habernos arrepentido de nuestros defectos de carácter y tendremos que haberlos vencido por la gracia de Cristo durante el tiempo de gracia. Aquí es donde debemos prepararnos para formar parte de la familia  celestial.—Los Hechos de los Apóstoles, 288.

DEVOCIONAL: LA MARAVILLOSA GRACIA DE DIOS

Elena G. de White

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