22 de mayo 2020 | Devoción Matutina para Jóvenes | Rafer Johnson

“Elige una buena reputación sobre las muchas riquezas; ser tenido en gran estima es mejor que la plata o el oro. Proverbios 22:1.

El día de la apertura de los Juegos Olímpicos, cuando se celebraron en Roma, Italia, en 1960, fue hermoso. Visitantes provenientes de todas partes del mundo observaban el grandioso desfile inaugural de más de 4 mil atletas participantes. El equipo representativo de cada país iba precedido de un abanderado.

-El honor de portar la bandera estadounidense -anunciaba el locutorio tiene Rafer Johnson; quien, además de ser un atleta de fama mundial, es un joven de elevados principios.

Rafer guiaba a sus compatriotas orgullosamente hacia el estadio mientras los espectadores vitoreaban. En los juegos que siguieron, Rafer ganó la medalla de oro en el decatlón pese a estar lastimado en la espalda, como consecuencia de un accidente automovilístico.

Fue largo el camino que tuvo que recorrer desde el humilde barrio de negros en Dallas, Texas, hasta el estrado de campeones en Roma, Italia. De alguna manera, el transitar ese camino largo y escabroso desarrolló en Rafer un carácter firme y refinado, que era mucho más valioso que la medalla de oro que portaba con orgullo.

El trabajo tenaz era una de las virtudes que adornaban el carácter de Rafer, un rasgo muy obvio desde su niñez. Su familia era pobre. Muchas veces madrugaba y animaba a sus hermanos somnolientos a levantarse mientras les decía: “¡Vamos, levántense! Debemos ir a pellizcar fruta. Papá y mamá necesitan toda la ayuda que les podamos dar”.

Cuando estaba en la preparatoria en Tulare, California, Rafer llegó a ser una estrella de baloncesto, fútbol y béisbol, no obstante la barrera racial y la pobreza. Cuando cambió su suerte, fue respetado y aceptado por sus habilidades. Rafer nunca guardó rencores.

Durante sus estudios universitarios, pertenecida una fraternidad y tres grupos honoríficos. Participaba en seis comitivas diferentes, dos coros y era presidente de la Asociación Estudiantil. Además de lo mencionado, tenía tiempo para practicar entre cinco y seis horas diarias para el decatlón.

Otro rasgo positivo del carácter de Rafer era su honestidad. “Confío tanto en Rafer -decía uno de sus profesores-, que lo podría dejar solo con la clave de respuestas del examen de mañana y aseguraría que no la miraría”.

Rafer Johnson recibió una medalla de oro por su carácter mucho antes de recibir la olímpica. En tu opinión, ¿cuál era más valiosa?

DEVOCIÓN MATUTINA PARA JÓVENES 2020



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