22 de marzo | Devocional: Alza tus ojos | Ver las cosas con perspectiva celestial

Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios. Miqueas 6:8.

Se libra una batalla constante entre los instrumentos satánicos y las inteligencias celestiales. Satanás está empeñado en ganar el juego por las almas de los hombres. Se manifestaría mucha mayor precaución si todos pudieran ver las corrientes subyacentes de tentaciones engañosas, si pudieran discernir los fraudes satánicos que se exhiben con apariencia celestial. Habría mucho más desconfianza de la sabiduría humana y mucho más dependencia de Dios. Pero, cuando nuestra visión espiritual está opacada, no discernimos los incidentes notables que han ocurrido para apartar los pasos del pueblo de Dios de los senderos seguros hacia los que son resbalosos e indignos de confianza.

El Señor quisiera moldear la vida correctamente y afirmar los pies sobre la Roca de la Eternidad. No obstante, cuando los hombres se sienten suficientes y se exaltan a sí mismos, los ángeles se entristecen porque saben que se dejarán caer semillas de cizaña en las mentes de otros, que brotarán y producirán su cosecha.

La única seguridad para el alma es caminar humildemente con Dios. Entonces los hombres velarán en oración. Cuando el corazón no se une con la oración, ésta es simplemente de labios. Pero cuántas veces nuestros pies han estado a punto de resbalar, nuestra mano a punto de dejar de aferrarse de la mano que es capaz de salvar hasta lo sumo a todo aquel que se aferra de ella con fe.

Muchos han oscurecido de tal forma sus mentes con un sentido de suficiencia que llegaron a sentirse muy confiados, cuando habrían hecho mejor en mostrarse desconfiados y cautelosos. Si los hombres pudieran ver cuán fácilmente el yo y el orgullo espiritual se entretejen con una profesa devoción a la obra de Dios y cómo, cuando esto ocurre, se les permite arruinar la obra y distorsionar el modelo del Tejedor, orarían: “Unge mis ojos con el colirio celestial para que pueda ver todas las cosas correctamente”.

A menos que haya crecientes humildad de corazón y pureza de acción, se harán las cosas de tal forma que dejarán detrás de sí toda una estela de errores. Un mal movimiento, ocasionado por falta de fe, ha conducido a muchas circunstancias desastrosas. No parece un mal tan grande el permitir que Satanás gobierne y obtenga la victoria en las cosas pequeñas, aun cuando están implicados intereses eternos. Pero un mal paso conduce a una sucesión de pasos equivocados, y luego a celos y sospechas acerca de la persona y las mismas cosas que Dios habría querido llevar al éxito. ¿Cuándo aprenderá a ser sabio el pueblo de Dios? La verdadera religión de Jesucristo tiene que ver en primer lugar con la misericordia y la gloria de Dios en nuestras experiencias cotidianas. Dios está muy cerca de nosotros en Cristo; sí, cerca de todas aquellos que lo invocan con sencillez y sinceridad, que disciernen su gran necesidad de la sabiduría que desciende de lo alto.—Manuscrito 43, del 22 de marzo de 1898, “Recuerden las primeras cosas”.

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DEVOCIONAL

ALZA TUS OJOS

Elena G. de White

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