22 de junio 2019 | Devoción Matutina para Adultos | Cuídalo

«Cuídamele; y todo lo que gastes de más, yo te lo pagaré cuando regrese» (Lucas 10:35).

La rivalidad entre judíos y samaritanos era tremenda. Los ánimos se exaltaban tanto que no había límites para defender los intereses personales y nacionales. Sin embargo, Jesús vino también para romper esa enemistad y acercar a los pueblos.

La historia del buen samaritano fue importante para lograr ese fin. Contada como parábola era, en realidad, “un suceso reciente, conocido exactamente como fue presentado. El sacerdote y el levita que habían pasado por un costado estaban entre la multitud que escuchaba las palabras de Cristo” (El Deseado de todas las gentes, p. 462).

Jesús habló de un hombre que descendía de Jerusalén a Jericó, cuando fue violentamente asaltado y abandonado en el camino. Por allí pasaron un sacerdote y un levita, lo miraron, pero no le ofrecieron ayuda. Elena de White relata: «Todo el cielo observó para ver si el corazón de esos hombres sería movido por la piedad hacia el infortunio humano” (ibíd., p. 463). Sin embargo, solo un samaritano, miembro de un pueblo rechazado, cuidó al herido, lo llevó hasta una posada y pagó la cuenta por la atención.

En realidad, Jesús es representado por el buen samaritano (ibíd., p. 464). El herido simboliza a aquellos a quienes el Señor pone en nuestro camino porque necesitan ayuda. Tú y yo somos el dueño del hospedaje a quien le entregaron al herido.

De esta forma, podemos entender mejor las palabras del versículo bíblico de hoy, en el que el Señor da una misión, una condición y su retribución.

“Cuídalo” es nuestra misión. El Señor no nos entregó programas para llevar a cabo, edificios para construir o proyectos para ejecutar, sino personas para cuidar. Después de todo, él vino por personas, murió por personas y volverá a buscar solo a personas.

Los “dos denarios” son los recursos que tenemos para cumplir esa misión. El Señor no nos pide una obra para la cual no nos ha dado los medios. La promesa “todo lo que gastes de más, te lo pagaré cuando vuelva» es nuestra gran retribución. Muchas veces, la misión es extrema y los recursos parecen limitados, pero la obra vale cualquier sacrificio. Si el precio es demasiado alto, el Señor nos asegura una justa recompensa cuando vuelva.

Cuida a los “heridos” del buen samaritano Jesús, y él te dará una retribución justa.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2019

NUESTRA ESPERANZA

Erton Kohler

Lecturas devocionales para Adultos 2019

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